Disforia de género: Aspectos claves y acompañamiento psicológico

Imagina que estás atrapado en un lugar que no te gusta. Un sitio donde la gente espera que te vistas, te peines e, incluso, te comportes de una manera contraria a lo que deseas. Ahora, imagina que no se trata de un lugar o espacio físico, sino de tu propio cuerpo. 

Un sentimiento similar viven miles de personas con disforia de género. Esto puede definirse como la sensación de angustia e incomodidad que sufre una persona al no sentirse identificado con el género asignado al nacer y sus características físicas. 

La intención de esta nota es explicar en qué consiste la llamada disforia de género y cómo debe abordarse desde el punto de vista psicológico. Si quieres conocer más acerca de la disforia de género, continúa leyendo. 

¿Qué significa disforia de género?

La disforia de género (DG) es la sensación de incomodidad y angustia generada por la no identificación con el género asignado al nacer. La problemática aquí, entonces, no es la identidad de género de una persona, sino los sentimientos de intenso malestar e insatisfacción que desarrollan por la incongruencia con el sexo asignado.

Esta problemática suele aparecer desde la infancia y puede mantenerse durante la adolescencia y adultez. La detección precoz y el tratamiento integral de la DG es fundamental para mejorar la calidad de vida y evitar la comorbilidad psiquiátrica de la misma.

Disforia de género en el DSM-5

A lo largo de la historia, se patologizaron e, incluso, criminalizaron las identidades sexuales que no coincidían con las tradicionales. Esto se vio reflejado, por ejemplo, en los manuales de diagnóstico psiquiátrico, como el reconocido DSM.

Desde la versión de 1980 (DSM-II), este manual incluía la DG bajo la denominación de desviaciones y trastornos sexuales. En ese apartado, se incluían las definiciones de “transexualismo” y el “trastorno de la identidad psicosexual”.  

En la última versión (DSM-5), se incluye la definición de disforia de género, eliminando el término de “trastorno” de la misma. De esta manera, se pone el foco en la disforia o malestar como problema clínico y no en la identidad propiamente dicha.

¿Por qué se incluye la DG en el DSM?

Ahora bien, ¿por qué se sigue incluyendo en el DSM si dejó de considerarse como un trastorno? La respuesta es compleja porque, si bien no es correcto patologizar la disforia de género, quitarla de los manuales de diagnóstico también representa un problema. 

Su presencia en el DSM es importante para fundamentar la terapia de modificación corporal de aquellas personas que tienen DG. Si se quita del DSM, los proveedores de salud pueden negarse a cubrir la transición, empeorando aún más la vulnerabilidad de las personas.

Por esta razón, si bien se cambió la manera de abordar la problemática de la disforia de género, aún se mantiene en su definición en los manuales. Esto permite ofrecer no solo acompañamiento psicológico, sino también médico para el momento de la transición.

Sintomatología de la disforia de género

Si bien hablamos de “síntomas” en este apartado, es importante recordar que la disforia de género no es un trastorno ni una enfermedad. Pero sí, como una problemática es importante acompañar para mejorar la calidad de vida de quien la vive.

A continuación, repasamos la sintomatología social y clínica de la disforia de género. Esta puede variar en contenido e intensidad, dependiendo de la persona.

Sintomatología social

  • Malestar conductual, mental y emocional con la anatomía propia. Esto lleva a producir rechazo, ocultamiento y deseo de cambio profundo.
  • Malestar hacia las representaciones sociales de los sexos: feminidad y masculinidad, maneras de vestir, juguetes, juegos, compañía, etc. A veces las características del otro sexo son atractivas mientras que en otros rechazan el género binario, eligiendo otras alternativas
  • Conflictos familiares: rechazo de los padres hacia sus hijos o hijas con esta problemática. Disciplina autoritaria y rígida, falta de comprensión, insultos, bromas, etc.
  • Conflictos institucionales: rechazo en la escuela y otras instituciones similares por parte de profesionales y los propios compañeros.
  • Conflictos con los pares: rechazos, acosos, bromas, vejaciones, etc. La estigmatización en estos casos es frecuente.
  • Dificultades amorosas y sexuales.

Sintomatología clínica

Los síntomas clínicos producto de la disforia de género pueden ser muy diversos. Entre los más habituales, se encuentran:

  • Ansiedad
  • Depresión
  • Aislamiento social
  • Ideas de suicidio

Disforia de género en niños 

Como vimos, la disforia de género se evidencia desde edades tempranas. El DSM 5 explica que, para detectar esta problemática en niños, deben manifestar una marcada incongruencia entre el género que siente y expresa con el que se le asigna, por al menos seis meses. 

Algunas de las manifestaciones que especifica el manual son:

  • Un poderoso deseo de pertenecer a otro género.
  • Preferencias marcadas y persistentes por el papel de otro sexo o fantasías referentes a pertenecer a otro género.
  • Marcada preferencia por compañeros de juego de otro sexo.
  • Disgusto por la propia anatomía sexual.
  • Deseo de tener los caracteres sexuales del género que se siente.
  • En niños asignados varones: 
  • Preferencia por el travestismo o simular el atuendo femenino
  • Fuerte rechazo a juguetes, juegos y actividades típicamente masculinos
  • Evitación de los juegos bruscos
  • En niñas asignadas mujeres:
  • Preferencia por vestir ropas típicamente masculinas
  • Fuerte resistencia a vestir ropas típicamente femeninas
  • Rechazo a los juguetes, juegos y actividades típicamente femeninos.

Disforia de género en adolescentes y adultos

La disforia de género puede continuar en la adolescencia y adultez si no se trata de manera temprana. Para identificarla, en el DSM 5 se detallan las siguientes características:

  • Marcada incongruencia entre el sexo que siente y expresa con los caracteres sexuales primarios o secundarios.
  • Fuerte deseo por desprenderse de los caracteres sexuales primarios o secundarios. En adolescentes jóvenes, se expresa un deseo de impedir el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios.
  • Fuerte deseo de pertenecer a otro sexo
  • Fuerte deseo de ser tratado como de otro sexo
  • Convicción de que uno los sentimientos y reacciones típicos de otro sexo

Transgénero y disforia de género

Las Organización de las Naciones Unidas (ONU) explica que las personas transgénero tienen una identidad de género diferente del sexo que se le asignó al nacer. Pero esto no quiere decir que todas las personas transgénero sufran disforia sexual.

Como ya vimos, la disforia es un sentimiento de malestar e incomodidad que una persona transgénero puede o no sufrir. En este punto, es importante aclarar que las personas transgénero no nacen disfóricas y no tienen por qué sentirse de esa manera si su entorno cercano las acompaña y respeta su identidad.

La identidad de género no es binaria, sino que existen diversas identidades con las que una persona puede distinguirse. Algunas de las más habituales son:

adulto con disforia de genero
  • hombre
  • mujer
  • hombre trans
  • mujer trans
  • persona no binaria

Otra aclaración importante respecto a la identidad de género es que esta no condiciona la orientación sexual. Una persona trans —como todas las personas— puede tener cualquier orientación sexual: heterosexual, homosexual, bisexual y asexual, entre otras.

Muchas personas trans eligen concretar el cambio de género. Para lograrlo, realizan tratamientos con hormonas y/o cirugías que les permitan sentirse identificados y a gusto con su cuerpo. 

Tratamiento psicológico para la disforia de género

El abordaje del tratamiento para personas transgénero debe realizarse con equipos transdisciplinares profesionales especializados en la temática. En este sentido, la evaluación psicológica es básica y fundamental.

Si bien la disforia de género no implica necesariamente la existencia de trastornos mentales, sí suele acarrear problemas psicosociales y de salud mental. Estos son el producto de los desafíos que deben enfrentar los sujetos para ser aceptados socialmente y, para mejorar la calidad de vida, es importante tratarlos.

Acompañamiento psicológico en el proceso transexualizador

Si la persona decide iniciar un proceso transexualizador —ya sea con hormonas, quirúrgico o ambos— el acompañamiento psicológico es indispensable durante todo cambio. Desde el diagnóstico hasta la fase de hormonación y el seguimiento postquirúrgico.

Diagnóstico 

El diagnóstico de la disforia sexual es un proceso complicado que debe abordarse con responsabilidad e idoneidad. Es importante que lo realice un profesional formado en psicopatología del desarrollo en la infancia y adolescencia.

El momento del diagnóstico es fundamental dadas las consecuencias parcial o totalmente irreversibles de los tratamientos hormonales y quirúrgicos. Es esencial, por ello, apoyarse en un seguimiento riguroso y continuo de la persona.

Fase de hormonación 

Luego del diagnóstico, el acompañamiento debe continuar durante el proceso de transexualización. En la fase de hormonación, el apoyo psicológico es clave para llevar a buen término esta nueva experiencia.

Por lo general, antes de pasar a la fase quirúrgica, se exige un año de tratamiento hormonal y haberlo vivido de manera satisfactoria. El apoyo psicológico durante este periodo, consiste en entrenar habilidades para el control de ansiedad y establecer pautas de control emocional

Seguimiento postquirúrgico

Luego de la cirugía, es fundamental el acompañamiento psicológico por la especialidad vulnerabilidad en la que se encuentra la persona. Es importante apoyar con estrategias de afrontamiento y psicoeducación para manejar y solucionar situaciones cotidianas personales y sociales.

Durante todo el proceso, las familias juegan un papel clave de apoyo y amortiguación de problemas a los que se tienen que enfrentar. A su vez, ellos también deben realizar sus propios procesos de ajuste y adaptación.

Conclusión

Como vimos a lo largo de la nota, la disforia de género es una problemática compleja. Es importante recordar que no se trata de un trastorno ni enfermedad mental, pero sí genera malestar en la persona que la vive.

Ese malestar exige un acompañamiento psicológico para mejorar la calidad de vida de las personas. En este punto, muchas de las problemáticas que acarrea la disforia de género son consecuencia del rechazo social.

A su vez, en algunos casos, las personas optan por realizar terapias hormonales y tratamientos quirúrgicos que les permitan cambiar su sexo. Esto exige el acompañamiento pluridisciplinar y especializado de profesionales que puedan garantizar una adaptación exitosa.

Para terminar, nos parece importante recalcar que la identidad de una persona es un derecho esencial. Por ello, es fundamental construir, para las próximas generaciones, una sociedad más tolerante e inclusiva, tanto desde lo personal como lo profesional.

Fuentes

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