Halloween: ¿Festejo inocente o invasión cultural?
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¿Por qué festejamos halloween?

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Invasión Cultural, la colonización del siglo XXI
El fenómeno de la globalización y la desaparición de las fronteras han generado movimientos e intercambios culturales. En algunos casos, tienen como efecto la desaparición de culturas regionales, como así también de tradiciones, costumbres, mitologías y patrones de comportamiento que determinan la identidad cultural de cada comunidad. Paulo Freire, reconocido educador, pedagogo y filósofo brasileño, en su libro Pedagogía del oprimido (1969) define a la invasión cultural como: “La penetración que hacen los invasores en el contexto cultural de los invadidos, imponiendo a éstos su visión del mundo, en la medida misma en que frenan su creatividad, inhibiendo su expansión. En este sentido, la invasión cultural, indiscutiblemente enajenante, realizada discreta o abiertamente, es siempre una violencia en cuanto violenta al ser de la cultura invadida, que se ve amenazada o definitivamente pierde su originalidad”. La apropiación de la cultura ajena es tan permanente e inconsciente, que pocas veces nos ponemos a reflexionar sobre ello. Se inserta en el centro de nuestra sociedad. Con los años no se reconoce la diferencia entre una cultura propia de una ajena. Ayudada ¿Estamos, de la mano de la globalización, en camino a una única cultura global?Invasión Cultural en Latinoamérica

Halloween y su origen
La palabra “Halloween” es de origen escocés “All Hallow’s Eve” que significa “Víspera de todos los Santos”. Más allá de los disfraces terroríficos, de las calabazas y de los fines comerciales que puede tener esta fecha, Halloween nació hace más de dos mil años y proviene de los celtas. Este pueblo guerrero habitaba las zonas de Inglaterra, Escocia e Irlanda. En ese entonces, la fiesta significaba el fin de la época de cosecha y el comienzo del año nuevo celta. Los ritos que se realizaban tenían un carácter sagrado y purificador. Alrededor de 1840, esta tradición llegó a Estados Unidos con los inmigrantes irlandeses. Los estadounidenses comenzaron a notar que, con esta fiesta, los consumos aumentaban y así se empezó a incluirla en la industria propagandística de Hollywood. Poco a poco, se convirtió en una de las fiestas más populares en América del Norte, perdiendo completamente su sentido original. A finales de la década del setenta, ya se había proyectado el film Halloween al mundo entero y fue así que el fenómeno comenzó a extenderse por todo el continente.Costumbres latinoamericanas
Muchas generaciones crecimos con la televisión norteamericana y sabíamos que octubre era el mes de los fantasmas y los monstruos. Sin embargo, existen tradiciones muy antiguas en estas fechas, de nuestros propios países, que quizás desconocemos. A continuación, repasamos dos costumbres latinoamericanas con orígenes en los pueblos y comunidades originarias de nuestro territorio. Si bien están fuertemente influidas por los vestigios de la invasión española y la religión católica, estos festejos tienen un origen ancestral y constituyen una base importante para nuestra cultura y tradición.México: Día de los muertos

Territorio andino: Día de las almas
En las regiones andinas como Bolivia, Perú y el norte de Argentina, existen formas colectivas tradicionales para recordar a los difuntos. El 1 de noviembre las familias elaboran ofrendas para sus difuntos más queridos. Usualmente, se hornean figurillas amasadas con distintas formas, estas se llaman tantawawas y representan a las almas que ya partieron. Pueden ser angelitos o escaleras —para ayudar a que el alma baje y coma—, corazones, cruces, palomas y cualquier objeto que represente lo que el difunto amaba. Además, se hacen altares con las comidas y bebidas que más le gustaban a la persona homenajeada. También, se colocan velas para motivar el rezo. El 2 de noviembre las almas de los muertos visitan las casas y la gente se prepara para agasajarlos. En ciertos pueblos del norte argentino, se visita el cementerio por la mañana y se colocan coronas de flores hechas con papel multicolor. En la sierra peruana, por su parte, se elaboran adornos con una base de alambre cubierta con flores: para mujeres, se utiliza la imagen de una virgen y para varones, se recrea un santo; en el caso de los niños se realiza con forma de ángel.A modo de conclusión
A menudo, pararse a favor de la “identidad cultural” y en contra de la globalización, puede leerse como una concepción inmovilista. En este sentido, podríamos preguntarnos: ¿existe alguna cultura que se haya mantenido idéntica a lo largo del tiempo? Sin embargo, también es importante recalcar la importancia de la cultura y la identidad de cada pueblo. América es un continente que formó su identidad en base a distintas culturas y mixturas. Con las invasiones europeas se borraron muchas tradiciones y costumbres originarias y otras se transformaron. El resultado de estas luchas es lo que somos hoy. La cultura, la historia y la identidad son conceptos dinámicos que se mantienen en constante cambio y evolución. Sin embargo, la memoria y las costumbres son elementos constitutivos de una sociedad y es necesario preservarlos. Los festejos de Halloween en sí, no constituyen algo negativo y cualquiera puede divertirse y disfrutarlos. El peligro aparece cuando los naturalizamos y no los cuestionamos, cuando los adoptamos sin más como parte de nuestra identidad, corriendo el riesgo de olvidar la cultura de nuestros pueblos. Es por esto que nos gustaría finalizar respondiendo a la pregunta de nuestro título. Halloween está lejos de ser un festejo inocente puesto que detrás de él se esconden fuertes intereses capitalistas. Ni siquiera se trata de una tradición cultural si tenemos en cuenta que poco y nada queda en esta tradición del significado inicial del pueblo celta. Además, entendemos que se trata de un fenómeno de invasión cultural. Su aceptación y naturalización implica el borramiento de la identidad, de costumbres y la consecuente homogeneización de las sociedades. Sin embargo, también entendemos que la identidad es algo dinámico y que nada es puro, ni siquiera nuestras festividades autóctonas que hace muchos años que se encuentran mezcladas con la religión y los conceptos europeos. Por esta razón, lo importante no es cancelar y olvidar estas festividades importadas, sino cuestionar y reflexionar acerca de las prácticas que repetimos como “naturales”. Pensar cuáles son los orígenes y tal vez elegir qué nos representa mejor. ¿Qué crees que tiene más sentido? ¿Disfrazarse de monstruos y tocar puertas o recordar y homenajear a tus familiares y seres queridos que ya no están?Dar el primer paso es lo más difícil
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