Halloween: una tradición importada
En este artículo

Halloween y su origen
Más allá de los disfraces terroríficos, de las calabazas y de los fines comerciales que puede tener esta fecha; Halloween nació hace más de dos mil años y proviene de los Celtas. Este pueblo guerrero habitaba las zonas de Inglaterra, Escocia e Irlanda. En ese entonces, la fiesta significaba el fin de la época de cosecha y el comienzo del año nuevo celta. Alrededor de 1840 esta tradición llegó a Estados Unidos con los inmigrantes irlandeses. Poco a poco se convirtió en una de las fiestas más populares en América del Norte. La palabra “Halloween” es de origen escocés “All Hallow’s Eve” que significa “Víspera de todos los Santos”.¿Querés hablar con un psicólogo?
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La moda “Halloween”

Invasión Cultural, la colonización del siglo XXI

Invasión Cultural en Latinoamérica
En Argentina, Heriberto Muraro, realizó un estudio donde demuestra la inversiones extranjeras en medios masivos de comunicación en nuestro país y Latinoamérica. Según el autor, la televisión ha sido el medio que logró poblar más densamente el horizonte cultural latinoamericano con los símbolos de la cultura yanqui. Este fenómeno de invasión se hace más patente en Latinoamérica, donde somos más permeables y dependientes económicamente de los países desarrollados como Estados Unidos. Pero este fenómeno alcanza a todo el mundo: podemos analizar el caso de Francia, donde se lanzaron campañas en defensa de la cultura francesa. Estas campañas fueron llevadas a cabo por intelectuales y entes del gobierno, quien hace años subsidia su industria cinematográfica. En definitiva, podría decirse que la invasión cultural acarrea algunas consecuencias negativas como la pérdida de identidad, de costumbres, y la consecuente homogeneización de las sociedades. Sin embargo, también es importante pensar en este fenómeno desde un punto de vista positivo. De hecho, es de destacar que la invasión cultural también ayudó a la liberación de la mujer y su inserción en distintos ámbitos, entre otros fenómenos que comenzaron en Estados Unidos y Europa y llegaron rápidamente a nuestro país.A modo de conclusión
A menudo, pararse a favor de la “identidad cultural” y en contra de la globalización, puede leerse como una concepción inmovilista. En este sentido, podríamos preguntarnos: ¿existe alguna cultura que se haya mantenido idéntica a lo largo del tiempo? Si bien hay ejemplos, como algunas tribus del África o amazonas, cabe nuevamente preguntarse a costa de qué lo han hecho. La mayoría de las veces, la respuesta la encontramos en el aislamiento a la que estas sociedades se encuentran sometidas. En general las culturas modernas son las que han sobrevivido. Esto es así porque han evolucionado adaptándose a los desafíos económicos, sociales y tecnológicos que se han ido presentando en las distintas épocas. El ejemplo más claro lo encontramos en el campo de la salud. Si bien las culturas aborígenes tienen un gran conocimiento sobre remedios y tratamientos naturales, es evidente que en otras sociedades el avance en materia de medicamentos y tratamientos ha permitido prevenir y combatir numerosos síntomas y enfermedades. En muchas ocasiones, la invasión cultural se ha traducido en un “dominio” por parte de una sociedad sobre la otra. En otras, el fenómeno ha mutado, transformándose en un “traspaso cultural”. Tal es el caso de los movimientos que propician el empoderamiento de la mujer. Este artículo no pretende fijar una posición a favor o en contra de la “invasión cultural”. Simplemente, creemos necesario analizar de manera crítica el fenómeno, con las consecuencias positivas y negativas que puede acarrear.Dar el primer paso es lo más difícil
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