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Halloween: una tradición importada

Halloween: una tradición importada

Halloween y niños -Riiing

-¿Quién es?

-¡Dulce o truco!

La escena podría estar sacada de una película estadounidense, pero no. Cada vez es más común festejar Halloween todos los 31 de octubre en nuestro país. Una celebración que tuvo sus orígenes en Europa y se popularizó en Estados Unidos. De a poco se fue incorporando a nuestras costumbres en Argentina.

Pero, ¿sabemos qué representa esta fiesta pagana? ¿Tiene algún sentido para nosotros? ¿Por qué nos atrae tanto una tradición influenciada por Estados Unidos?

Halloween y su origen

Más allá de los disfraces terroríficos, de las calabazas y de los fines comerciales que puede tener esta fecha; Halloween nació hace más de dos mil años y proviene de los Celtas. Este pueblo guerrero habitaba las zonas de Inglaterra, Escocia e Irlanda. En ese entonces, la fiesta significaba el fin de la época de cosecha y el comienzo del año nuevo celta.

Alrededor de 1840 esta tradición llegó a Estados Unidos con los inmigrantes irlandeses. Poco a poco se convirtió en una de las fiestas más populares en América del Norte. La palabra “Halloween” es de origen escocés “All Hallow’s Eve” que significa “Víspera de todos los Santos”.

La moda “Halloween”

Halloween América Latina ha tenido numerosas injerencias por parte de Estados Unidos: desde la penetración de productos norteamericanos como la tecnología, la industria musical y del cine, el idioma, avalancha de dólares, el arribo al país de grandes cadenas como Burguer King y McDonald’s. ¿Será que poco a poco nos vamos “norteamericanizando?

En la década del ‘80 se produjo la internalización de Halloween por la influencia de la cultura estadounidense difundida a través de la televisión y el cine. La publicidad hizo el resto, al promocionar niños disfrazados de demonios, calaveras y fantasmas que salían a pedir dulces.

El marketing y la globalización nos traen costumbres importadas que poco a poco son adoptadas por los niños y jóvenes. Halloween es un ejemplo. Sin embargo, en algunos pueblos del norte de Argentina existen formas colectivas para recordar a los difuntos. Un ejemplo de estas formas no masivas es el ritual de los muertos en Salta y Jujuy.

A pesar de la existencia de las culturas ancestrales en Argentina, cada año Halloween está más presente en algunos lugares de nuestro país. La celebración se produce en todas las clases sociales. Algunas compañías internacionales, como McDonald’s, alientan a los chicos a disfrazarse. Las escuelas hacen actividades alusivas a la festividad, se promocionan fiestas y concursos de disfraces. También, en las series, películas y dibujos animados que  consumimos está presente la festividad de Halloween.

El fenómeno de “Halloween” nos lleva a reflexionar sobre nuestras costumbres.

¿Acaso estamos perdiendo tradiciones propias en pos de adquirir tradiciones culturales extranjeras?

Invasión Cultural, la colonización del siglo XXI

Halloween fiesta

El fenómeno de la globalización y la desaparición de las fronteras han generado movimientos e intercambios culturales.

En algunos casos, tienen como efecto la desaparición de culturas regionales, como así también de tradiciones, costumbres, mitologías y patrones de comportamiento que determinan la identidad cultural de cada comunidad.

Paulo Freire, reconocido educador, pedagogo y filósofo brasileño, en su libro Pedagogía del oprimido (1969) define a la invasión cultural como “la penetración que hacen los invasores en el contexto cultural de los invadidos, imponiendo a éstos su visión del mundo, en la medida misma en que frenan su creatividad, inhibiendo su expansión. En este sentido, la invasión cultural, indiscutiblemente enajenante, realizada discreta o abiertamente, es siempre una violencia en cuanto violenta al ser de la cultura invadida, que se ve amenazada o definitivamente pierde su originalidad”.

La apropiación de la cultura ajena es tan permanente e inconsciente, que pocas veces nos ponemos a reflexionar sobre ello. Se inserta en el centro de nuestra sociedad. Con los años no se reconoce la diferencia entre una cultura propia de una ajena.

Invasión Cultural en Latinoamérica

En Argentina, Heriberto Muraro, realizó un estudio donde demuestra la inversiones extranjeras en medios masivos de comunicación en nuestro país y Latinoamérica. Según el autor, la televisión ha sido el medio que logró poblar más densamente el horizonte cultural latinoamericano con los símbolos de la cultura yanqui.

Este fenómeno de invasión se hace más patente en Latinoamérica, donde somos más permeables y dependientes económicamente de los países desarrollados como Estados Unidos. Pero este fenómeno alcanza a todo el mundo: podemos analizar el caso de Francia, donde se lanzaron campañas en defensa de la cultura francesa. Estas campañas fueron llevadas a cabo por intelectuales y entes del gobierno, quien hace años subsidia su industria cinematográfica.

En definitiva, podría decirse que la invasión cultural acarrea algunas consecuencias negativas como la pérdida de identidad, de costumbres, y la consecuente homogeneización de las sociedades. Sin embargo, también es importante pensar en este fenómeno desde un punto de vista positivo. De hecho, es de destacar que la invasión cultural también ayudó a la liberación de la mujer y su inserción en distintos ámbitos, entre otros fenómenos que comenzaron en Estados Unidos y Europa y llegaron rápidamente a nuestro país.

A modo de conclusión

A menudo, pararse a favor de la “identidad cultural” y en contra de la globalización, puede leerse como una concepción inmovilista. En este sentido, podríamos preguntarnos: ¿existe alguna cultura que se haya mantenido idéntica a lo largo del tiempo? Si bien hay ejemplos, como algunas tribus del África o amazonas, cabe nuevamente preguntarse a costa de qué lo han hecho. La mayoría de las veces, la respuesta la encontramos en el aislamiento a la que estas sociedades se encuentran sometidas.

En general las culturas modernas son las que han sobrevivido. Esto es así porque han evolucionado adaptándose a los desafíos económicos, sociales y tecnológicos que se han ido presentando en las distintas épocas. El ejemplo más claro lo encontramos en el campo de la salud. Si bien las culturas aborígenes tienen un gran conocimiento sobre remedios y tratamientos naturales, es evidente que en otras sociedades el avance en materia de medicamentos y tratamientos ha permitido prevenir y combatir numerosos síntomas y enfermedades.

En muchas ocasiones, la invasión cultural se ha traducido en un “dominio” por parte de una sociedad sobre la otra. En otras, el fenómeno ha mutado, transformándose en un “traspaso cultural”. Tal es el caso de los movimientos que propician el empoderamiento de la mujer.

Este artículo no pretende fijar una posición a favor o en contra de la “invasión cultural”. Simplemente, creemos necesario analizar de manera crítica el fenómeno, con las consecuencias positivas y negativas que puede acarrear.