Psicólogos Córdoba

Somos una red constituida por profesionales de la psicología, psiquiatría y profesiones afines especializados en el campo de la salud mental.
Teléfono (0351) 2308121
(0351) 2308121
Horario de Atención L a V: 10 a 19
Teléfono (0351) 2308121
(0351) 2308121
Horarios de atención Lunes a Viernes: 10 a 19 hs

¿Por que tanto amor hacia los animales?

¿Por que tanto amor hacia los animales?

Los animales son de Dios. La bestialidad es humana. Víctor Hugo

Perros, gatos, roedores, aves, reptiles y muchos más se convierten en compañeros de viaje en nuestras vidas. Cuántas veces hemos dicho o escuchado frases como «Lo quiero como si fuera mi hijo» «Me duele más que le hagan mal a un animal que a un humano» pero ¿de donde proviene tanto amor por los animales?

Los estudios demuestran que quienes aman a los animales, desarrollan el instinto biofílico, aquel que nos permite vincularnos de modo afectuoso con todo lo viviente. Sin percibirlo de modo conciente, las personas que tienen mascotas o están en contacto continuo con animales, tienden a ser más fluídas en la interacción emocional. De algún modo, allí donde no existe razonamiento humano, tampoco existe posibilidad de enjuiciamiento y discriminación; por ello, quienes viven relaciones de cariño con los animales, gozan de un vínculo excento de resentimientos y condicionamientos. Se da pues, una suerte de entrenamiento también, en la habilidad de dejarse querer y entregar afecto sin temor.

Como todo, esta capacidad es heredada. En el pasado, los seres humanos vivíamos dentro y entre la naturaleza y de nuestros antepasados heredamos el amor hacia lo natural.

Tal y como demuestra la paleontóloga Pat Shipman en su último libro, La conexión animal, el vínculo con los animales jugó un papel esencial y beneficioso en la evolución humana en los últimos 2,6 millones años. Según su teoría, los humanos tuvieron que aprender a ponerse en el lugar de los animales para evitar ser atacados por ellos o bien para cazarlos, lo que provocó el desarrollo de la empatía en el cerebro y las emociones humanas. (Empatía que se desarrolló de una manera tal que, hoy en día, podemos observar como atribuimos de pensamientos, lenguaje, emociones y otras características humanas a animales).

Con los años, el hombre comenzó a domesticarlos con fines muy variados: “Ofrecían inmensos recursos renovables para tareas como el seguimiento de juego, la destrucción de los roedores, la protección de familiares y bienes, prestación de lana para el calor, el transporte de seres humanos y mercancías a largas distancias, y la proporción de leche a los bebés humanos”, explica la antropóloga.

Esta importante relación entre un animal y un ser humano, sigue tomando diversas formas y evolucionando, como lo hicieron las especies. Sin duda, el perro que hoy tenemos en casa, no podría sobrevivir en la naturaleza salvaje, lejos del contacto humano.

La mascota bien integrada, ocupa un lugar sumamente importante. Es una pieza más dentro del sistema vital y familiar, su presencia genera efectos palpables y concretos y, también, efectos invisibles que aumentan la calidad de vida y la cohesión de todos los miembros de la familia.

Esta relación afecta de numerosas maneras. Si bien, hay algunos casos donde la relación es patológica. En general a nivel físico, muchos estudios muestran que las mascotas promueven la salud de sus dueños y alargan la vida. Reducen la tensión arterial, producen relajamiento, nivelan el ritmo cardíaco, entre otros.

A nivel psicológico, la historia continúa cambiando, hoy se está dando importancia en el área de salud mental, el trabajo con animales a la hora de abordar ciertas patologías. La relación que desarrollamos con las mascotas es muy valiosa, es diferente de la que tenemos con amigos o familiares y nos enriquece de otra manera, por otros canales. Los animales no juzgan a sus dueños, sino que los aceptan y quieren tal cual son. Por eso, es tan especial el vínculo que desarrollamos con ellos. Por eso y porque nos permite tener  “alguien”  con quien desahogar nuestras emociones, “alguien”  de quien preocuparnos y “alguien” que nos acompaña y nos aprecia sin condiciones.

 

No Comments
Post a Comment
Name
E-mail
Website