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¿Por qué tanto amor hacia los animales? ¿Normal o patológico?

amor por los animales

¿Por qué tanto amor hacia los animales? ¿Normal o patológico?

Los animales son de Dios. La bestialidad es humana. Víctor Hugo

Perros, gatos, roedores, aves, reptiles y muchos más se convierten en compañeros de viaje en nuestras vidas. Cuántas veces hemos dicho o escuchado frases como «Lo quiero como si fuera mi hijo» «Me duele más que le hagan mal a un animal que a un humano» pero ¿de donde proviene tanto amor por los animales?

Los estudios demuestran que quienes aman a los animales, desarrollan el instinto biofílico, aquel que nos permite vincularnos de modo afectuoso con todo lo viviente. Sin percibirlo de modo conciente, las personas que tienen mascotas o están en contacto continuo con animales, tienden a ser más fluídas en la interacción emocional. De algún modo, allí donde no existe razonamiento humano, tampoco existe posibilidad de enjuiciamiento y discriminación; por ello, quienes viven relaciones de cariño con los animales, gozan de un vínculo excento de resentimientos y condicionamientos. Se da pues, una suerte de entrenamiento también, en la habilidad de dejarse querer y entregar afecto sin temor.

En este artículo, vamos a desarrollar las explicaciones del amor por los animales y cuando este cruza el límite a lo patológico.

Explicaciones del amor por los animales

Como todo, esta capacidad es heredada. En el pasado, los seres humanos vivíamos dentro y entre la naturaleza y de nuestros antepasados heredamos el amor hacia lo natural.amor por los animales

Tal y como demuestra la paleontóloga Pat Shipman en su último libro, La conexión animal, el vínculo con los animales jugó un papel esencial y beneficioso en la evolución humana en los últimos 2,6 millones años. Según su teoría, los humanos tuvieron que aprender a ponerse en el lugar de los animales para evitar ser atacados por ellos o bien para cazarlos, lo que provocó el desarrollo de la empatía en el cerebro y las emociones humanas. (Empatía que se desarrolló de una manera tal que, hoy en día, podemos observar como atribuimos de pensamientos, lenguaje, emociones y otras características humanas a animales).

Con los años, el hombre comenzó a domesticarlos con fines muy variados: “Ofrecían inmensos recursos renovables para tareas como el seguimiento de juego, la destrucción de los roedores, la protección de familiares y bienes, prestación de lana para el calor, el transporte de seres humanos y mercancías a largas distancias, y la proporción de leche a los bebés humanos”, explica la antropóloga.

Esta importante relación entre un animal y un ser humano, sigue tomando diversas formas y evolucionando, como lo hicieron las especies. Sin duda, el perro que hoy tenemos en casa, no podría sobrevivir en la naturaleza salvaje, lejos del contacto humano.

La mascota bien integrada, ocupa un lugar sumamente importante. Es una pieza más dentro del sistema vital y familiar, su presencia genera efectos palpables y concretos y, también, efectos invisibles que aumentan la calidad de vida y la cohesión de todos los miembros de la familia.

Esta relación afecta de numerosas maneras. Si bien, hay algunos casos donde la relación es patológica, la cual veremos más adelante en este artículo en general ¿Por qué este amor por los animales?

Beneficios de amar a los animales

A nivel físico, muchos estudios muestran que las mascotas promueven la salud de sus dueños y alargan la vida. Reducen la tensión arterial, producen relajamiento, nivelan el ritmo cardíaco, entre otros, lo que genera un bienestar cuando compartimos momentos con ellos.

A nivel psicológico, todo estos cambios en el organismo se traducen en sentimientos de alegria, reducción del estrés, entre otros. Pero además la historia continúa cambiando, hoy se está dando importancia en el área de salud mental, el trabajo con animales a la hora de abordar ciertas patologías. La relación que desarrollamos con las mascotas es muy valiosa, es diferente de la que tenemos con amigos o familiares y nos enriquece de otra manera, por otros canales. Los animales no juzgan a sus dueños, sino que los aceptan y quieren tal cual son. Por eso, es tan especial el vínculo que desarrollamos con ellos. Por eso y porque nos permite tener  “alguien”  con quien desahogar nuestras emociones, “alguien”  de quien preocuparnos y “alguien” que nos acompaña y nos aprecia sin condiciones.

A nivel social, los estudios han encontrado que los dueños de mascotas tienen menos probabilidades de estar solos. Además de la compañía de su mascota, también le facilitan la conexión con humanos agradables.

La empatía con animales

Jack Levin reveló por que es tan común generar empatía con los animlaes.

Él junto a colaboradores diseñaron un experimento, donde se les informo a los participantes de una noticia falsa, en la cual una víctima (en algunos casos era un bebe, en otro un humano adulto, un perro adulto o un cachorro) se la agredió físicamente y terminaron inconscientes. Los entrevistaron demostraron la misma empatía por el bebe, el cachorro y el perro, pero no tanta empatia por el humano adulto.

La conclusión que arribaron los investigadores es que las personas demuestran empatía por la impotencia y la vulnerabilidad. «Ellos no se puede ayudar solos» » no pueden pedir ayuda» Tanto los niños como los animales demuestran una inocencia que nos sentimos obligados a proteger. Pero, ¿puede esta empatía, este amor llegar a niveles patológicos?

Psicopatología del amor a los animales

¿Cuando el amor hacia los animales se vuelve patológico? ¿Qué conducta ingresa en el grupo de demostración de amor y cual en una problemática a nivel mental? Estas y otras son preguntas difícil de responder, pero los psicólogos se han encargado de dar una respuesta, que hace que el limite pueda cambiar de persona a persona. Se podría decir que cuando el amor hacia los animales afecta la vida cotidiana o la salud física, psíquica o social de la persona se podría hablar de una patología.

Vamos a dar un ejemplo para que se entienda. Agustina tiene 32 años y por amor comenzó a rescatar perros de la calle o en situación de abandono, ingreso a un grupo de proteccionistas y dedica un porcentaje de sus ingresos y su tiempo a salvar animales en peligro. Hasta ahora todo bien, el problema es que con el tiempo comenzó a llevar perros a su casa, su militancia la llevo a conocer muchas personas que la tienen como referente y los pedidos de provisorios o casos llegan cada vez más y le cuesta decir que no. El porcentaje de ingreso y de tiempo de dedicación comienzan a crecer y comienza a generarle un estrés, no poder ayudar a todos.

Algo que empezó como un placer y una conducta de satisfacción comienza a ser una responsabilidad y una mochila difícil de sobrellevar.

Lo que sucede con Agustina, sucede con muchas personas y muchas veces no toman conciencia que el estrés y la ansiedad aumentan día a día.

Según la  La Asociación Americana de Medicina Veterinaria (AVMA) documenta  que uno de cada seis veterinarios ha considerado intentar suicidarse.

Una estadística trágica para una profesión cuya responsabilidad principal es salvar vidas. Es necesario que los veterinarios y otros cuidadores de animales sean empáticos para ser buenos en sus trabajos, pero al mismo tiempo es importante hablar sobre los peligros de la fatiga.

Poder poner limites a nuestro trabajo, ya sea voluntario o profesional, saber cuales son nuestras limitaciones, es de suma importancia para no llegar a esos extremos o algo tan lindo como ayudar a otros seres vivos se convierta en algo displacentero que afecte nuestra salud.

Fuentes:

 

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