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¿Cuál es el rol de los padres en la terapia infantil?

familia en la terapia infantil

¿Cuál es el rol de los padres en la terapia infantil?

El papel de los padres es un aspecto clave en la terapia infantil. Ellos son un soporte esencial para el niño, y poseen un rol muy importante en su desarrollo. De hecho, la primera sesión siempre se lleva a cabo con los progenitores, con el objetivo de que compartan una mirada sobre la situación que está afectando a su hijo.

Muchas veces, existe la expectativa de que el terapeuta trabajará únicamente con el niño, y el problema se solucionará fácilmente. Sin embargo, no es así como funciona la terapia infantil: sólo desde un tratamiento global, que tenga en cuenta todas las dimensiones y relaciones que afectan a la vida del niño, se podrán conseguir resultados positivos.

En este artículo, te comentamos cuáles son los distintos roles que pueden ocupar los padres dentro del tratamiento del niño. Además, compartimos una serie de consejos para que contribuyas al tratamiento de tu hijo, y ayudes a que se sienta acompañado durante el proceso.

¿Qué papel pueden ocupar los padres en la terapia infantil?

El rol que el terapeuta le asigna a los padres depende de distintos factores. Por un lado, cada caso es único y amerita enfocar el tratamiento de una manera específica. Además, es importante tener en cuenta aspectos como la edad del niño: no es lo mismo tratar con alguien pequeño, que depende totalmente de sus padres; a tratar con un adolescente, quien ya ha desarrollado cierta madurez, y ocupa un lugar más independiente en el mundo.

A modo general, éstas son las posiciones que el terapeuta infantil puede adoptar:

Mantener a los padres informados

Esta modalidad incluye a los padres con el principal objetivo de aliviar sus dudas y ansiedades. Ademas, sirve para establecer un feedback sobre el avance de la terapia.

En estos casos, el psicólogo explica de manera general lo que ocurre en las sesiones, aunque no significa que brinde información de la intimidad.

Además, el diálogo entre el psicólogo infantil y los padres es fundamental porque a partir de éste se pueden definir distintos lineamientos a seguir. Esto implica llevar a cabo determinadas acciones, o establecer rutinas por fuera del consultorio que ayudarán en el tratamiento del niño.

Permitir a los padres participar de las sesiones

En estos casos, se considera que las dificultades en la relación entre padres e hijo está jugando un papel muy importante en la problemática del niño. Por ende, incluir a los padres en las sesiones puede ser una opción beneficiosa.

Con esta modalidad, se busca abrir el diálogo en torno a la relación, explorando posibilidades para manejar y buscar solución a lo que está sucediendo.

El rol del terapeuta infantil es fundamental. Es él quien tiene las herramientas para focalizar el problema, y guiar a los participantes hacia la búsqueda de resultados.

La característica principal de estas sesiones es que ni los niños ni los padres son el centro de atención. El foco está puesto en la relación, la manera en que interactúan y los roles que cada uno ocupa.

Tratarlos simultáneamente aunque de manera separada

Esta modalidad se recomienda cuando se considera que las características o accionar de los padres tienen un papel fundamental en la problemática que manifiesta el hijo. De hecho, en estos casos no es sólo el niño quien tiene que cambiar determinados comportamientos, sino también los padres.

En estas circunstancias, se considera que las presiones externas que ejercen los padres tienen un gran peso en la situación conflictiva del niño. Por ende, a través del tratamiento podrán modificarse aspectos de la relación con el niño, y favorecer cambios en él.

Es importante destacar que las modalidades no son únicas ni excluyentes: el terapeuta puede aconsejar llevar a cabo una u otra, o incluso intercalarlas, de acuerdo a lo que considere necesario en cada momento para el tratamiento del niño.

¿De qué manera pueden contribuir los padres al tratamiento del niño?

Cuando un niño acude a terapia infantil, puede verse afectado y movilizado tanto a nivel físico como emocional. Por ello, hay factores externos a los que se debe atender para que el niño se sienta seguro y contenido. El trabajo de los padres y la familia sobre estos factores ayudará a obtener mejores resultados en el tratamiento.

Para esto, es importante:

  • Terapia infantil - Niño con hermanaMantener una actitud positiva sobre el proceso de terapia y sus consecuencias. Transmitir al niño la seguridad de que el psicólogo infantil será de gran ayuda. Comentarle cuán orgullosos están de él por enfrentar el problema y hablar abiertamente. Esto ayudará a aumentar su confianza.
  • Alentar la actitud positiva de todos los miembros de la familia. Evitar que los hermanos u otros familiares hagan sentir incómodo al niño por estar asistiendo a terapia infantil.
  • Evitar tratar al niño como una víctima. Es importante demostrarles que lo ven como una persona fuerte, capaz de manejar sus emociones y enfrentar sus problemas de manera constructiva.
  • Transmitir al niño seguridad, para que puedan hablar abiertamente con el terapeuta. Hacerles entender que no hay temas “tabúes”, ni secretos que deba guardar para proteger a su familia.
  • Mantener la rutina diaria del niño, tratar de que la estructura familiar se mantenga lo más estable posible.
  • No presionar al niño para que hable sobre lo que ocurre en las sesiones. La terapia es un espacio seguro para él, y así debe sentirlo.
  • Estar abiertos para escuchar lo que el niño tenga que decir. Además, fomentar las conversaciones espontáneas.
  • Animar al niño para que cumpla con las tareas que le propone el terapeuta. Muchas veces, los psicólogos los alientan a realizar distintas acciones: dibujar, escribir lo que sucede en el día, realizar ejercicios de relajación, entre otros. Evitar a toda costa cuestionar esos métodos.