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Mitos sobre la esquizofrenia

Mitos sobre la esquizofrenia

esquizofrenia La esquizofrenia es uno de los trastornos mentales más conocidos. Según la Organización Mundial de la Salud, este trastorno afecta a más de 21 millones de personas en todo el mundo. De esta estadística surge que la esquizofrenia afecta a 12 millones de hombres y a 9 millones de mujeres a nivel mundial.

Este trastorno de tipo psicótico se caracteriza por la presencia de alucinaciones, generalmente el sujeto ve u oye cosas inexistentes, y se manifiestan delirios. La persona que padece esquizofrenia siente estas alucinaciones como reales y externas. Sin embargo, se trata de pensamientos propios que son vividos como procedentes del exterior.

También, el individuo puede manifestar distorsiones en las percepciones, las emociones, el lenguaje, la conducta y la conciencia de sí mismo, aislamiento social. En definitiva, la esquizofrenia no le permite a la persona comportarse de una manera lúcida.

En el mundo cinematográfico películas como Una Mente Brillante o Cisne Negro muestran la evolución de la enfermedad. Sin embargo, a pesar de ser relativamente conocida, existen algunos mitos sobre la esquizofrenia en cuanto a sus causas, síntomas, tratamiento y el desarrollo de la enfermedad. Te invitamos a seguir leyendo y descubrir la veracidad de los mismos.

1. Las personas con esquizofrenia tienen los mismos síntomas

esquizofrenia Esto no es cierto. Existen subtipos de esquizofrenia que presentan similitudes y diferencias en cuanto a la sintomatología.

Si bien, el manual diagnóstico DSM-V (manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) dejó de diferenciar la esquizofrenia según subtipos, muchos especialistas los continúan aplicando.

Los subtipos de esquizofrenia son:

Esquizofrenia catatónica:

Se caracteriza por alteraciones psicomotoras. La persona manifiesta inmovilidad y rigidez, mantiene los músculos tensos, hay una incapacidad del habla. También pueden aparecer otras alteraciones como el mutismo y la mirada fija. Por lo general no se presentan todos los síntomas a la vez.

Esquizofrenia paranoide:

Es el tipo de esquizofrenia más conocido. La persona presenta síntomas psíquicos y no de motricidad. En este caso, se destacan las alucinaciones, delirios, se construyen relatos extraños sobre la realidad, sentimientos de grandeza, manía persecutoria (creer que otra persona le quiere hacer daño).

Esquizofrenia residual:

En este tipo de esquizofrenia es importante el factor tiempo. Se diagnostica cuando en el pasado hubo un brote de esquizofrenia. Pero en la actualidad los síntomas positivos son moderados (alteraciones de las capacidades de la persona, por ejemplo delirios, alucinaciones). Por el contrario, los considerados síntomas negativos siguen presentes (pérdida de habilidades como la falta de fluidez en el lenguaje y el pensamiento).

Esquizofrenia desorganizada:

En este caso las acciones van a apareciendo de manera desordenada. La persona presenta una conducta caótica y una incongruencia emocional. Por ejemplo, manifiesta una conducta caótica como reírse sin motivo, se muestra desorganizada en sus estados emocionales, en lo que dice y en su forma de moverse.

Esquizofrenia indiferenciada:

Cuando una persona con esquizofrenia no reúne los criterios de los subtipos anteriores y no se la puede clasificar, se la llama indiferenciada.

Esquizofrenia simple:

Designa un tipo de esquizofrenia que presenta falta de voluntad, motivación, procesos mentales disminuidos, poca comunicación verbal y no verbal.

2. La esquizofrenia es genética

Las causas de la esquizofrenia son en gran medida desconocidas. Sin embargo, algunos científicos han observado que la interacción de factores genéticos con la influencia del entorno en que la persona se desarrolla puede desencadenar el trastorno.

También, la vivencia de sucesos altamente estresantes o el consumo de drogas, son factores que pueden aumentar o desencadenar un brote esquizoide en una persona con dicha predisposición.

Por ende, que un individuo tenga un componente genético que lo predisponga a la esquizofrenia, no significa que llegue a serlo, ya que hay factores no genéticos que también juegan un rol importante.

Entonces, el conjunto de circunstancias que rodeen a la persona van a determinar si la esquizofrenia se presente o no.

3. La esquizofrenia es intratable

A pesar que la esquizofrenia se considere un trastorno crónico, sí se pueden tratar los síntomas  para que estos no afecten la vida cotidiana de la persona.

Dicho tratamiento debe ser continuo a lo largo de la vida del sujeto para evitar la aparición de futuros brotes.

Si bien se usan fármacos como antipsicóticos y neurolépticos para prevenir la aparición de brotes esquizoides, también existen tratamientos psicológicos y terapias que permiten controlar los síntomas de acuerdo a lo que manifieste cada sujeto.

Algunas técnicas como la reestructuración cognitiva o terapias como la aceptación y compromiso o la psicoterapia individual ayudan a disminuir los delirios y las alucinaciones. Además, le permiten al paciente establecer relaciones entre sus pensamientos, sentimientos y acciones. Tienen el fin de que la persona evalúen sus percepciones y creencias.

En el caso que exista un deterioro cognitivo, se puede acudir a una terapia ocupacional para ayudar a la persona a que pueda realizar actividades de la vida diaria como una higiene personal, vestirse, comunicarse, se pueda mover en la comunidad. Un alto porcentaje de individuos que padecen esquizofrenia suelen presentar déficit en su funcionalidad, por lo que no pueden cumplir con determinadas exigencias. Por esto, deben mejorar habilidades relacionadas con aspectos de la vida cotidiana para incrementar su autonomía.

4. Los enfermos de esquizofrenia necesitan ser hospitalizados

Puede que alguna persona requiera ser hospitalizada durante un periodo de crisis o de síntomas grave, con el objetivo de garantizar su seguridad.

Muchos sujetos que padecen esquizofrenia pueden manifestar problemas con el acohol y las drogas, lo cual incrementa la reaparición de los síntomas. También se los puede hospitalizar cuando:

  • no pueden diferenciar entre lo real y lo que no lo es,
  • hablan sobre suicidio,
  • se dañan a sí misma o a otros

De todas formas, la modalidad y el ámbito del tratamiento van a depender de la gravedad y la persistencia de los síntomas. Aparte de la hospitalización, también se pueden realizar tratamientos ambulatorios, en centros de salud mental o servicios de rehabilitación.

5. La esquizofrenia se desarrolla rápidamente

La esquizofrenia puede aparecer de manera gradual o puede presentarse de repente. Además, la evolución del trastorno es variable, ya que puede alternar periodos de crisis con momentos estables donde se ven reducidos los síntomas.

La evolución de la esquizofrenia tiene tres fases:

  • Previa o prodrómica: Aparición de algunos síntomas psicóticos, pero atenuados. Esta fase puede durar días e incluso años. Algunos de los síntomas pueden ser: aislamiento social, depresión, irritabilidad. Sin embargo, hay casos en los que no se detecta una anomalía previa a la manifestación de la esquizofrenia.
  • Crisis: Se desencadena la enfermedad. Aparecen los brotes o crisis y se manifiestan los síntomas. En esta fase la familia y el entorno de la persona pide ayuda médica. La instancia de crisis puede aparecer de forma repentina o se puede producir lentamente y de manera desapercibida. La duración de las crisis esquizoides puede durar semanas o un año, pero todo depende de cada caso en particular.
  • Residual: Luego del tratamiento, algunos síntomas como el delirio y las alucinaciones suelen desaparecer. Sin embargo, otros como el deterioro cognitivo toman mayor importancia ya que afectan el desenvolvimiento social de la persona.

Si se manifiestan los primeros síntomas como por ejemplo, cambios en las actividades habituales, alteraciones en la alimentación y el sueño, aislamiento social, creencias poco usuales y obsesiones,  pueden ser una alerta para realizar un diagnóstico precoz de la esquizofrenia. Sin embargo, esto varía de persona  a persona.

La esquizofrenia es una patología que se estudia hace más de cien años. Bénédict Morel a mediados del siglo XIX la nombró por primera vez con el término “demencia precoz”. Al día de hoy, esta entidad psicopatológica continúa siendo un enigma que genera estos y muchos otros mitos de acuerdo a creencias que se fueron desestimando con el paso del tiempo.

Fuentes:

https://dsm.psychiatryonline.org/pb-assets/dsm/update/Spanish_DSM5Update2016.pdf

https://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/la-esquizofrenia/index.shtml