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La obesidad infantil y el rol del psicólogo

obesidad infantil - niño con cinta métrica en la mano

La obesidad infantil y el rol del psicólogo

Pobesidad infantil - niño con cinta métrica en la mano¿Sabías que Argentina es el país con mayor tasa de obesidad infantil en América Latina? En nuestro país, el 9,9% de los niños menores de 5 años tienen obesidad. También, el 30% de los jóvenes en edad escolar tienen sobrepeso, y un 6% es obeso.

Estos datos se desprenden de dos investigaciones que generaron una gran repercusión: por un lado, un estudio que se llevó a cabo en el año 2012, por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Por otra parte, un análisis realizado por UNICEF y la Fundación Interamericana del Corazón Argentina en el año 2016, en base a la Encuesta Mundial de Salud Escolar.

Ambas investigaciones encendieron una alarma a nivel estatal, y sirvieron como base para la implementación de políticas públicas, que tienen como objetivo combatir la problemática.

En este artículo te explicamos cuáles son las causas y consecuencias de la obesidad infantil. Además, enfocamos esta cuestión desde una mirada psicológica, analizando los problemas de salud mental que pueden generarse, y el aporte de nuestro campo en el tratamiento.

¿Cuáles son las causas y consecuencias de la obesidad infantil?

Causas de la obesidad infantil

De acuerdo a la OMS, la causa principal del sobrepeso y obesidad infantil se relaciona con el estilo de vida de los jóvenes. Más específicamente, la razón se centra en la disparidad entre la ingesta calórica (lo que comemos), y el gasto calórico (la actividad física que realizamos). Pero también, existen otros factores que favorecen la aparición de esta enfermedad. Ellos son:

  • Factores socioeconómicos. Las personas de nivel socioeconómico más bajo tienen un 31% más de probabilidades de sobrepeso en relación a las personas de nivel más alto. Este dato surge del estudio realizado por UNICEF y la FIC. ¿Cuál es el motivo? En este segmento, prevalece un mayor consumo de alimentos hipercalóricos e industrializados. Estos alimentos presentan un alto contenido de grasas y azúcares, y pocos nutrientes necesarios para el desarrollo y crecimiento. En consecuencia, acrecientan las posibilidades de los jóvenes de padecer obesidad.
  • Predisposición genética y hereditaria. Los factores genéticos son una de los motivos de este problema, y se estima que entre el 40% y 90% de los casos de obesidad infantil tienen un componente hereditario. Así lo establece un estudio publicado en la revista científica estadounidense “The American Journal of Human Genetics”. También, los hábitos y conductas alimenticias en el grupo familiar, son cuestiones fundamentales en la aparición de la obesidad. Si en un hogar se tiende a ingerir alimentos hipercalóricos, y no se favorece una dieta sana; el niño tendrá más posibilidades de desarrollar esta enfermedad.

Consecuencias de la obesidad infantil

La obesidad infantil puede traer aparejada consecuencias en la salud tanto a corto como largo plazo. Quienes padecen obesidad durante la infancia, tienen mayores posibilidades de serlo cuando sean grandes. Esto conlleva a que aumente el riesgo de muerte y discapacidad durante la adultez.

Las consecuencias más importantes del sobrepeso y obesidad en la infancia, que no suelen manifestarse hasta la adultez, son:

  • Hipertensión arterial.
  • Enfermedades cardiovasculares.
  • Diabetes.
  • Problemas relacionados a cuestiones físicas: ortopédicas (por ejemplo, desviación de la columna), respiratorias (apneas,ronquidos), y dermatológicas (estrías, pliegues).
  • Ciertos tipos de cáncer (mama, colon, endometrio).

¿Cuáles son los aspectos o causas psicológicas de la obesidad infantil?

A menudo, el análisis de las causas y consecuencias de la obesidad se limita a lo biológico. Este enfoque sólo explica parte de los casos, e implica dejar de lado un factor trascendental: el psicológico y emocional.

En muchos casos, los niños ingieren alimentos con el objetivo de enfrentar sus problemas, canalizar determinadas emociones, o simplemente, para combatir el aburrimiento.

La imposibilidad del niño de manifestar sus sentimientos, puede llevarlo a sentir la necesidad de comer compulsivamente. También, la comida resulta ideal para calmar el dolor que generan ciertas pérdidas o los grandes cambios en la vida (cambiarse de colegio, enfrentar la separación de sus padres).

Dentro del entorno familiar, hay factores que también inciden y afectan a los más jóvenes; favoreciendo la aparición de enfermedades como la obesidad. Algunos de ellos son el exceso de presión por parte de los padres, las descalificaciones constantes, la falta de atención y el exceso o ausencia de normas. También, a menudo los padres sólo valoran el aspecto y rendimiento físico de sus hijos, dejando de lado cuestiones emocionales esenciales.

¿Qué problemas psicológicos pueden derivar de este padecimiento?

Muchas veces, la obesidad origina problemas en el autoestima del niño. Aparecen síntomas como la tristeza, depresión, ansiedad y nerviosismo. Esto es acompañado por el rechazo social de sus pares, dando lugar a situaciones de bullying, insultos y burlas.

Esta presión social puede resultar muy dañina en los más chicos, quienes aún no han formado del todo su personalidad. Si a esto se le suma los cambios típicos de la edad, la mezcla puede ser aún más peligrosa; la adolescencia ya es de por sí difícil, para encima agregarle las consecuencias del sobrepeso.

El niño, al no poder defenderse de los ataques que recibe, ni tener real conciencia del problema; termina sumergido en un círculo vicioso: recurre a la comida para paliar su frustración, y para “protegerse” de sus propias inseguridades. Pero también, recurre a la comida por la ansiedad que le genera este problema, y el destrato que recibe por parte de quienes lo rodean.

El rechazo que experimentan los niños con sobrepeso u obesidad, puede ocasionar problemas psicológicos y emocionales, afectar su comportamiento y las relaciones con los demás. Todo ello, tanto a corto como largo plazo.

El niño con obesidad empezará a tener problemas para establecer vínculos con sus pares, y a medida que pase el tiempo, comenzará a sentirse menos útil. En ocasiones, terminará aislándose de su entorno por miedo al rechazo. Además, la situación tendrá repercusiones en su autoestima, generando en ocasiones que el niño se autolimite en las aspiraciones, proyectos y metas que se proponga.

Si el entorno familiar no reconoce estos síntomas o termina responsabilizando al niño por la situación; los problemas de autoestima se acrecentarán con el tiempo.

¿Cuál es el aporte de la psicología en el tratamiento?

Es fundamental que el tratamiento de la obesidad infantil se plantee de manera interdisciplinaria. El abordaje del tratamiento debe comprender a médicos y nutricionistas, y también a psicólogos.

Los seres humanos tenemos infinitas maneras de canalizar nuestras emociones y, en ocasiones, auto infligirnos dolor. Cuando un niño manifiesta conductas compulsivas con la comida, es importante preguntarse qué le está sucediendo. Comer sólo por comer, es sólo un síntoma de una situación que el niño no puede expresar y manejar solo.

A modo de síntesis, la terapia funciona de la siguiente manera:

  • El psicólogo evalúa la situación desde afuera, para encontrar las causas que llevan al niño a comer compulsivamente. Intenta averiguar qué es lo que está ocurriendo a nivel emocional para trabajar sobre ello. También, puede brindar herramientas para afrontar las situaciones que se le presenten en la vida cotidiana, y trabajar sobre el autoestima del niño.
  • A medida que va ganando confianza, el psicólogo pasa a convertirse en un sostén para el niño, ayudando a que tome conciencia de sus emociones y de su situación. También, planteando nuevas formas de canalizar las emociones, dejando de lado el acto compulsivo de comer.
  • También se trabaja con la familia del niño que sufre obesidad. A menudo, este padecimiento no es más que una respuesta ante acciones o comportamientos propios del entorno familiar. Por ende, es fundamental identificar cuáles son esas actitudes que afectan al niño, y trabajar en ello. El acompañamiento de la familia es fundamental para que el niño atraviese de manera positiva el tratamiento.

En todos los casos, el objetivo del tratamiento no debe enfocarse únicamente en la pérdida de peso del niño. También, es fundamental ayudar a lograr un mayor bienestar y satisfacción. De este modo, el niño podrá tener mejores herramientas para enfrentarse a la vida cotidiana.