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¿Cuáles son los principales trastornos de sueño?

Trastornos de sueño - Mujer con insomnio

¿Cuáles son los principales trastornos de sueño?

Seis de cada diez argentinos presentan trastornos de sueño”. Ese fue el resultado de una encuesta realizada por una empresa de Salud Internacional, en el marco del “Día Mundial del Sueño”.

Pero, ¿por qué es tan importante tener un buen descanso? ¿Qué son los trastornos de sueño, y cuáles son los más comunes? ¡Seguí leyendo!

¿Qué es el sueño?

El sueño es un proceso biológico, fundamental para nuestra salud tanto física como mental. Nuestro organismo consume de manera continua energía, por lo que el reposo se presenta como una necesidad básica e imprescindible para funcionar correctamente.

A modo de síntesis, podría decirse que dormimos para poder estar despiertos y rendir durante el día; y precisamente, porque estamos despiertos durante el día, necesitamos dormir.

No todas las personas necesitan dormir la misma cantidad de horas. Por lo general, los más jóvenes o aquellos que realizan esfuerzos físicos o psíquicos intensos, suelen necesitar más descanso. De acuerdo a la Fundación Nacional del Sueño de los Estados Unidos, éstas son las horas de sueño recomendadas:

 

Recomendaciones de sueño

Edad

Horas de sueño

Infante (4-11 meses)

12-15 horas

Niño (1-2 años)

11-14 horas

Preescolar (3-5 años)

10-13 horas

Niño de edad escolar (6-13 años)

9-11 horas
Adolescente (14-17 años)

8-10 horas

Joven adulto (18-25 años)

7-9 horas

Adulto (26-64 años)

7-9 horas

Adulto mayor (65+ años)

7-8 horas

¿Cuáles son las fases del sueño?

Una vez que nos acostamos, no todo el descanso se produce de la misma manera. Nuestro sueño es cíclico, y se divide en períodos de aproximadamente 90 minutos. Éstos se repiten durante las horas de sueño, pudiendo darse entre cuatro y seis ciclos por noche. Dentro de estos ciclos, existen diferentes fases.

Si querés conocer más sobre las fases del sueño, te invitamos a leer este artículo.

¿Qué son los trastornos del sueño?

Pese a lo placentero y necesario que es dormir, la realidad es que muchas personas no logran descansar adecuadamente, y presentan diferentes trastornos de sueño.

Los trastornos de sueño no son una patología grave en sí misma, pero sí tienen serias consecuencias en la vida diaria. A menudo, producen agotamiento físico, bajo rendimiento, sueño diurno, y dificultad para cumplir con las distintas obligaciones.

Se trata de un problema más común de lo que creemos: de acuerdo a Royal Philips, una empresa internacional de Salud, seis de cada diez argentinos tienen problemas para dormir (el 64% de la población).

El estudio se publicó este año, con motivo de la conmemoración del Día Mundial del Sueño celebrado cada 16 de mayo. Además, la encuesta reveló que los principales trastornos de sueño de los argentinos son el insomnio, la apnea, los ronquidos, el síndrome de las piernas inquietas y la narcolepsia.

¿En qué consiste cada uno de ellos? A continuación, los explicamos brevemente.

Insomnio

Las personas con insomnio presentan dificultades para dormirse, se despiertan muchas veces durante la noche, o se levantan
demasiado temprano en la mañana. Esto ocurre incluso cuando tienen la oportunidad y el deseo de dormir. Quienes lo sufren, pueden sentirse insatisfechos con su sueño, y experimentar uno o más de los siguientes
síntomas:

  • Fatiga.
  • Baja energía.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Cambios de humor.
  • Déficit en el rendimiento laboral o escolar.

Este trastorno tiene diversas causas y a menudo aparece en determinadas circunstancias de la vida. Algunos de los motivos que provocan insomnio son el estrés, la ansiedad, la depresión, malos hábitos de sueño, trastornos del ritmo (por ejemplo el jet lag), y el consumo de ciertos medicamentos.

Mucha gente experimenta este problema en algún momento de su vida, y por lo general suele resolverse sin ningún tratamiento. Pero si se extiende, es importante consultar con un especialista.

Ronquidos

Los ronquidos son un ruido que se produce durante el sueño, por la vibración de la úvula (la “campanita”), el paladar y otras estructuras de la garganta. El sonido se genera cuando hay una obstrucción a la circulación del aire a través de los pasajes ubicados detrás de la boca y la nariz.

Este trastorno es más frecuente en hombres y personas con sobrepeso, así como en mujeres que han pasado la menopausia. También, hay un leve índice de niños que roncan.

El ronquido no suele estar acompañado de despertares repentinos ni limitaciones en el flujo del aire. Esto hace que por lo general, afecte más al compañero de cama o habitación, que a quien lo manifiesta (por el ruido que produce).

Aunque los ronquidos en sí no tienen efectos adversos conocidos, sí pueden ser un indicio de un problema más serio, llamado apnea de sueño.

Apnea de sueño

La apnea de sueño se produce en personas que roncan habitualmente, cuando la vía aérea superior se bloquea total o parcialmente. Esto interrumpe la respiración regular durante períodos cortos de sueño, y la persona termina por despertar.

Con respecto a las causas, existen algunos factores que pueden incrementar el riesgo de sufrir apnea. En primer lugar, se presenta con frecuencia en personas que tienen obesidad. Además, otras causas incluyen el hecho de tener el maxilar inferior más corto que el superior, las variaciones en la estructura del paladar o vía respiratoria, y la forma particular de la lengua (que puede retrotraerse y bloquear la vía respiratoria).

A su vez, quienes poseen apnea presentan diversos síntomas, entre los que se encuentra el ronquido como el más recurrente y audible. Además:

  • El sueño no es conciliador, y aparece la fatiga y somnolencia diurna.
  • Aparecen problemas para concentrarse o prestar atención, y también alteraciones respiratorias y cardiovasculares.
  • Las personas se despiertan recurrentemente para utilizar el baño. También, despiertan con la boca seca, y al día siguiente pueden presentar dolor de cabeza.

Síndrome de las piernas inquietas

El Síndrome de las Piernas Inquietas, también conocido como enfermedad de Willis-Ekbom, es un trastorno de origen neurológico. Se presenta como una necesidad incontrolable de mover las piernas, generalmente a causa de una sensación de incomodidad. Para aliviar las molestias temporalmente, la persona debe levantarse, moverse y caminar.

Así como sucede con los demás trastornos, el Síndrome de Piernas inquietas puede generar grandes problemas a la hora de descansar, e interferir en la vida cotidiana de las personas.

Si bien el síntoma principal es la necesidad imperiosa de mover las piernas, también se acompaña de otros indicios. Algunos de ellos son:

  1. A menudo, las molestias comienzan luego de haber estado durante un tiempo en una posición de descanso (en un auto, un avión, durante una película, etc.).
  2. El movimiento genera un gran alivio.
  3. Por lo general, las molestias se presentan con más frecuencia durante la noche.
  4. Aparecen tirones nocturnos en las piernas. El síndrome puede estar asociado con otra condición común, conocida como “movimiento periódico de las extremidades en el sueño”. Éste causa que las piernas se contraigan y pateen durante la noche.

Finalmente, no existen causas claras asociadas a este trastorno. Sin embargo, los científicos creen que la condición puede estar originada por un desequilibrio de dopamina, en el cual el cerebro envía mensajes para controlar el movimiento muscular. También, se considera que el Síndrome aparece más frecuentemente en el embarazo, o por cuestiones hereditarias.

Narcolepsia

La Narcolepsia es un desorden neurológico que afecta tanto al control de sueño como a la vigilia. Quienes la tienen, experimentan somnolencia diurna excesiva, y a menudo pasan por episodios intermitentes e incontrolables en los cuales se quedan dormidos.

Por el momento, las causas por las que se origina este síntoma no están claras. Sin embargo, los investigadores creen que posee un componente genético, ya que a menudo suele repetirse en varios integrantes de una familia. También, se han encontrado algunos desencadenantes de esta enfermedad, como la menstruación, y el estrés.

La Narcolepsia suele aparecer tanto en hombres como en mujeres. La mayoría de los casos no son diagnosticados y por ende, no reciben tratamiento. Esto termina afectando en gran medida a la calidad de vida del paciente. Por ello, es muy importante prestar atención a los síntomas:

  • Tener una crisis de sueño en cualquier momento, ya sea una vez o repetidamente durante el día.
  • Hay más probabilidades de que la crisis aparezca en situaciones monótonas, como reuniones o el manejo prolongado en rutas o autopistas.
  • Quien sufre narcolepsia puede manifestar una parálisis momentánea, en la que no pierde la consciencia.
  • También, pueden experimentar debilidad en las extremidades.
  • Pueden aparecer episodios esporádicos de parálisis de sueño en los que la persona quiere moverse pero es incapaz de hacerlo.
  • Pueden producirse alucinaciones vívidas, tanto visuales como auditivas.

¿Cuál es el tratamiento para los trastornos de sueño?

En primer lugar, es importante resaltar que el tratamiento varía de acuerdo a la condición que presente el paciente. En la mayoría de los casos no existe una cura definitiva al problema, sino que se realizan distintos abordajes que permiten reducir los síntomas.

En trastornos como el insomnio suele indicarse la terapia médica o psicológica, o una combinación de ambas. En lo que respecta a la terapia psicológica, el tratamiento conductivo conductual suele tener un gran éxito.

Cuando se presentan condiciones como ronquidos, Síndromes de las Piernas Inquietas o narcolepsia; se tienen en cuenta múltiples factores como la edad, enfermedades asociadas, la repercusión del trastorno en la vida del paciente y el estilo de vida. En relación con este último aspecto, a menudo se recomienda la modificación de hábitos cotidianos, como dejar de fumar, perder peso, realizar deportes, alimentarse bien, etc.

Por último, en los casos más leves de apnea también suele recomendarse cambios en el estilo de vida. Pero cuando estas medidas no mejoran los síntomas, existen una serie de tratamientos con dispositivos, cuyo objetivo es el de abrir las vías respiratorias bloqueadas. En los casos más extremos, los médicos recurren a la intervención quirúrgica para mejorar la respiración.