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Psicología del Tránsito y Seguridad Vial

hombre manejando

Psicología del Tránsito y Seguridad Vial

Psicología del tránsito - Discusión hombres ¿Sabías que más del 90% de los accidentes de ruta son causados por errores humanos? El principal motivo de los accidentes de tránsito se vincula con comportamientos desadaptativos por parte de las personas; ya sea en la interacción en la calle o con otros vehículos.

Pese a que existen numerosos expertos del tránsito que pueden contribuir a la seguridad (inspectores, policías etc.); sólo hay una profesión que se encarga de estudiar el comportamiento de los conductores, y los procesos psicológicos subyacentes: se trata de la psicología del tránsito

Sólo un psicólogo del tránsito (a partir de la investigación científica, el asesoramiento y la evaluación); puede comprender y predecir el comportamiento de los conductores a un nivel específico. Además, está capacitado para proporcionar medidas para modificar este comportamiento. El objetivo general es el de minimizar los efectos nocivos de la participación del tráfico.

En este artículo te contamos qué es la psicología del tránsito, como se relaciona con la seguridad y eduación vial, sobre qué aspectos trabaja; y de qué manera contribuye a la sociedad. ¡Seguí leyendo!

¿Qué es la psicología del tránsito?

La psicología del tránsito es uno de los campos que compone a las «Áreas Emergentes» de la psicología.

El área de estudio de la psicología del tránsito está constituida por tres sistemas principales: el hombre, la “calle” y el vehículo. El hombre es el elemento más complejo y al que mayor atención se le presta. Para esto se tiene en cuenta que, por sus características, es el que cuenta con mayores posibilidades de desorganizar ese sistema.

La psicología del tránsito investiga los comportamientos humanos en el tránsito (racionales, impulsivos o habituales); y los factores y procesos externos e internos, conscientes e inconscientes que lo provocan o lo alteran. Engloba a todos los usuarios: peatones, ciclistas, conductores.

El objetivo es entender el origen de esos comportamientos (motivaciones, creencias, actitudes, valores y rasgos de personalidad); y también entender cómo este comportamiento está influenciado por el entorno, y la interacción social (entre conductores).

A partir de esta interpretación, los psicólogos pueden dar forma o modificar el comportamiento de las personas en situaciones que involucra la conducción; con el fin último de implementar mejoras para la seguridad vial. Estas mejoras suelen verse plasmadas en la aplicación de nuevas leyes, campañas de seguridad vial y programas terapéuticos o de rehabilitación. 

Psicología del Tránsito y la Seguridad Vial.

De acuerdo a un informe de 2015 de la Organización Mundial de la Salud sobre seguridad vial, los accidentes de tráfico representan la principal causa de muerte en el mundo de personas entre los 15 y los 29 años. Ante semejante realidad gana importancia una nueva área de estudio: la Psicología del Tránsito y la Seguridad Vial.

El factor humano en los accidentes

El alto índice de siniestros no tiene que ver sólo con la cantidad de autos en la vía pública, habitantes en las ciudades y condiciones de los caminos. El principal determinante de los accidentes es el llamado factor humano. La negligencia, el descuido y un clima de conflicto entre los distintos actores del tráfico (conductores y peatones) son el caldo de cultivo que potencia la siniestralidad, a la vez que perturba la circulación.

La psicología del tránsito es una disciplina en proceso de crecimiento. Su principal objetivo es mejorar la calidad de vida de todos los actores del tránsito. Los psicólogos integran equipos interdisciplinarios, donde tienen un destacado rol como evaluador, así como investigador de los factores humanos,  técnicos y medioambientales que causan los accidentes.

Tales factores en conjunción pueden poner en riesgo la calidad de vida de las personas, al generar altos niveles de estrés, ansiedad, cansancio físico y mental. No hablamos entonces apenas de perjuicios materiales en los accidentes (costos de arreglo de vehículos, asistencia médica, seguros). La psicología del tránsito pone en foco la incidencia de aspectos sociales y psicológicos en la (in)seguridad vial.

La labor de los profesionales de esta disciplina permite así desarrollar una visión psicosocial y de prevención para la seguridad vial. Sus aportes más importantes se dan en la comprensión del comportamiento de conductores y peatones, además de descubrir vínculos entre entre la conducta y los accidentes de tráfico.

¿Qué actuación tiene el psicólogo del tránsito dentro de la seguridad vial?

Aquellos psicólogos que se desenvuelven en el ámbito del tráfico y la seguridad vial tienen un rango de actuación amplio pero bien delimitado. Su actividad se enmarca en un contexto de gran importancia concedida al «factor humano». Este aspecto es reconocido por la sociedad, los investigadores y los organismos públicos como el elemento clave a tener en cuenta para prevenir accidentes.

El profesional de psicología del tránsito se encarga de  funciones de evaluación, intervención (o rehabilitación), consultoría, investigación y formación. Dentro de la seguridad vial, el psicólogo se dedica a investigar las causas psicológicas de los siniestros y los factores de riesgo al conducir, realizar test y evaluaciones para determinar el apto de personas para la conducción, ya sea personal o profesional.

Dentro de esas funciones específicas, establece una relación de cooperación con personal de autoescuelas, medios de comunicación, centros de evaluación para conductores, asociaciones ligadas al transporte y seguridad vial, entre otros organismos y personas. El psicólogo especializado en el tránsito puede asimismo intervenir con sujetos y familias que atraviesen situaciones de estrés postraumático, derivado de verse envueltos (o un ser querido) en accidentes de tráfico. Su meta en esos casos es la rehabilitación.

Psicología del tránsito y educación vial

Otro ámbito donde trabajan los psicólogos del tránsito es la educación vial. En ese aspecto queremos enfocarnos, para comprender la importancia de estos profesionales en la formación de actores del tránsito y prevención de accidentes. Para ello tenemos que explicar primero qué es la educación vial.

La educación vial nos brinda el conjunto de reglas, normas de comportamiento y conocimientos necesarios para actuar en el tránsito, ya sea como conductores o peatones. Lo que intenta es crear patrones, pautas, hábitos y actitudes de convivencia urbana. Las personas acatan las normas y las interiorizan a través de un proceso de socialización y aprendizaje. Una vez que adquieren experiencia y, según la formación recibida, cada sujeto desarrolla un estilo personal de comportamiento.

El accionar de los profesionales de psicología tiene impacto directo en campañas de prevención de accidentes, al estudiar y desarrollar estrategias de preparación e impacto psicológico. También interviene directamente en la educación vial infantil y la formación tanto de conductores como peatones. Por otra parte, se requiere su pericia en el diseño del entorno vial, mediante su aporte en la concepción de señalización en calles, rutas y autopistas.

¿Sobre qué aspectos del comportamiento se trabaja?

Los psicólogos de tránsito trabajan fundamentalmente sobre cuatro aspectos:

  • Psicología del tránsito - Mujer enojadaLas emociones. El comportamiento en el tráfico, y la interacción entre quienes participan de éste, son en parte resultado de las emociones que surgen antes o durante la conducción. Los psicólogos tienen el conocimiento para analizar la génesis de estas emociones, y las medidas necesarias para ayudar a los conductores a desarrollar un sistema de autocontrol a la hora de estar frente al volante.
  • Creencias. Distintas investigaciones plantean que los comportamientos son desencadenados de manera inconsciente por el sistema de creencias. Esta teoría puede aplicarse también al comportamiento de los conductores en situaciones específicas. Los psicólogos son capaces de entender estas creencias y sacarlas a la luz: es decir, hacerlas conscientes. De este modo, se pueden tomar medidas de intervención psicológica que ayudan a evitar que las creencias dominen nuestros comportamientos.
  • Hábitos. Los profesionales de la salud mental saben cómo se desarrollan los hábitos, y lo difícil que es modificarlos o prescindir de ellos. Un psicólogo es capaz de descomponer una secuencia de comportamientos en elementos individuales, y analizar las gratificaciones que provoca, para entender qué es lo que mantiene vivo ese hábito. En nuestra sociedad, esto se aplica en particular al comportamiento individual de conducir bajo los efectos del alcohol.
  • Actitudes. Las personas crecen y se desarrollan en entornos variados, y con el tiempo están expuestos a las normas de subgrupos muy diferentes. El cambio de actitudes es un campo tradicional de la psicología y puede desempeñar un papel importante en la prevención de riesgos con el objetivo de mejorar la seguridad vial.

¿Por qué es importante la psicología del tránsito? 

La respuesta es clara: la conducción es uno de los pocos sistemas sociales en donde todavía la gente interactúa entre sí, y no con máquinas. 

Los psicólogos tienen grandes conocimientos sobre lo que la gente experimenta a nivel interno cuando conduce; y también sobre los comportamientos que lleva a cabo. Por ello, se necesita a la psicología del tránsito para analizar el comportamiento en este sistema social; y de ser necesario, modificarlo, con el objetivo de mejorar la experiencia y seguridad para TODOS en las calles.  

Manejar de manera segura no depende tanto del vehículo en sí, sino de la compresión de las situaciones de tráfico. Esto está íntimamente vinculado con una serie de procesos y funciones cognitivas y emocionales; sobre la que los psicólogos con su trabajo pueden tener injerencia.

Por último, cualquier intervención educativa que se realice en relación con el tránsito, sólo puede tener un efecto sostenible si se fundamenta en nociones vinculadas con el comportamiento y la psicología.

Límites y desafíos de la psicología del tránsito

Un estudio sobre seguridad vial en América Latina afirma que, en Argentina, los accidentes de tránsito causan 5 muertes por cada 10.000 habitantes. Una importante cifra, que sin embargo parece poco al lado de países como menos que Perú o México, donde se cuentan 30  y 28 muertes, respectivamente, por cada 10.000 habitantes. El subcontinente aparece así como uno de los escenarios de mayor inseguridad vial.

Si bien la psicología aplicada al tráfico intenta revertir estos números, muchas veces choca contra sus propias limitaciones. El primer defecto que podemos mencionar es el énfasis puesto en el conductor de autos, en desmedro de otros usuarios y formas de movilidad. El enfoque se centra en la actividad de conducción, sus mecanismos básicos, factores de riesgo, además de la evaluación y estrategias de intervención. 

Otra limitación de esta ciencia son las campañas de prevención con poco impacto y falta de adhesión. Esto se debe a que mucha veces se sobredimensionan aspectos cognitivos de la educación vial, lo cual ha llevado a desatender aspectos de orden sociocultural y aspectos afectivos en las conductas de los actores del tránsito.

Por último, tenemos que hablar de la reeducación o formación permanente de conductores. Un estudio español puso de manifiesto que las personas con un cierto tiempo de conducción van perdiendo conocimiento de normas referidas al tráfico. A pesar que se les hicieron las mismas preguntas que en el examen de conducir, el 96.5 % de los participantes desaprobó el cuestionario. Estos datos llevan a pensar la necesidad de diseñar estrategias para la actualización del conocimiento de los conductores, es decir, para una reeducación vial.

Bibliografía consultada:

  • Walter Lizandro Arias Gallegos (2011): “Una reseña introductoria a la psicología del tránsito”; Revista Psicología Trujillo; Perú.
  • Ledesma, Rubén D.; Poó, Fernando M.; Montes, Silvana A. (2011): “Psicología del tránsito: logros y desafíos de la investigación”; PSIENCIA. Revista Latinoamericana de Ciencia Psicológica, Vol. 3, Nº 2.
  • Dirección General de Tráfico, Ministerio de Interior de España (2017): “Psicología aplicada a la conducción”.
  • Montoro González, Luis (2012): “Los conductores re-examinados: El transcurso del tiempo deteriora significativamente los conocimientos de los conductores”; Revista Latinoamericana de Psicología; Vol. 44, Nº 3.