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¿Qué son los trastornos de conducta en niños?

¿Qué son los trastornos de conducta en niños?

trastornos de conducta en niñosDesde nuestra mirada, los niños no se comportan mal porque quieren, sino porque no saben, o porque no pueden comportarse de otra forma. Por lo  tanto, hay que enseñarles cómo comportarse. Están descubriendo qué está bien y qué está mal, y se están integrando en nuestro mundo, el cual está lleno de normas y reglas, no siempre claras y lógicas.

En lo que respecta a la psicopatología infantil, hay un límite muy fino entre las conductas psicopatológicas (trastornos de conducta en niños) y una conducta totalmente normal y esperada en un niño hasta cierta edad, como por ejemplo un berrinche.

Las siguientes variables pueden marcar una diferencia tan delgada que se les haga difícil a los profesionales de la salud darse cuenta si se trata de un trastorno o simplemente de un comportamiento normal:

  • Edad
  • Tiempo o duración de la conducta
  • Frecuencia e intensidad
  • Contexto donde se produce

En este artículo te contamos y acercamos a los trastornos de la conducta más conocidos en niños, y los síntomas y signos que utilizamos los psicólogos y profesionales de la salud para hacer un diagnóstico adecuado.

Tipos de trastornos de conducta en niños más conocidos

Si bien existen diversos trastornos de conducta en niños, los trastornos de comportamiento, por déficit de atención con hiperactividad, el negativismo desafiante, y el trastorno explosivo intermitente, constituyen los que mayor repercusión social tienen debido a sus consecuencias.

Trastorno de comportamiento

Este tipo de trastorno tiene la característica de contar con un patrón de conducta persistente y repetitiva en el que se violan los derechos básicos de los otros. Suele aparecer en varones y estos niños suelen haber manifestado un trastorno de oposición desafiante durante su primera infancia. Para hablar de un trastorno tienen que haber aparecido estos comportamientos durante los últimos 12 meses antes de la consulta y  con una frecuencia que no baje de los 6 meses.

Estos comportamientos se dividen en cuatro grupos:

  1. Comportamiento agresivo que causa daño físico o amenaza a otras personas o animales
  2. Comportamiento no agresivo que causa pérdidas o daños a la propiedad
  3. Fraudes o robos
  4. Violaciones graves de las normas

El trastorno del comportamiento provoca deterioro significativo de la actividad social y académica del niño. El comportamiento suele presentarse en distintos contextos como el hogar, la escuela u otros espacios. Otra característica es que los niños que sufren de estos trastornos suelen minimizar sus problemas y el psicólogo suele enterarse por otras personas como padres y maestros.

Trastorno por déficit de atención con hiperactividad

Este trastorno merece un artículo aparte, ya que es uno de los trastornos que presenta grandes debates y controversias en el mundo de la salud mental y es uno de los trastornos más diagnosticado en la actualidad. Es que su característica esencial es tan propia de la niñez que su diagnóstico adecuado es sumamente difícil para los profesionales de la salud, las diferencias con niños normalmente activos son muy finas y seguramente todos los niños presentan ciertos patrones característicos de este trastorno.

Autores definen su característica esencial como un “patrón persistente de desatención y/o hiperactividad-impulsividad, que es más frecuente y grave que el observado habitualmente en sujetos de un nivel de desarrollo similar”.

Algunos síntomas de hiperactividad-impulsividad o de desatención causantes de problemas pueden haber aparecido antes de los 7 años de edad. Algún problema relacionado con los síntomas debe producirse en dos ambientes por lo menos, por ejemplo en casa y en la escuela.

Las deficiencias de la atención deben provocar:

  • Pruebas claras de interferencia en el colegio y/o en la casa
  • Dificultades para mantener la atención en actividades lúdicas, resultándoles difícil persistir en una tarea hasta finalizarla
  • Cambios frecuentes de una actividad no finalizada a otra
  • Conflictos para organizar tareas y actividades
  • La sensación de que el niño tiene la mente en otro lugar, como si no escucharan o no oyeran lo que se está diciendo

Para establecer este diagnóstico, la incapacidad para completar tareas sólo debe tenerse en cuenta si se debe a problemas de atención y no a otras posibles razones como incapacidad para entender instrucciones.

Trastorno de oposición desafiante

Trastornos de conducta en niños Esta clase de trastorno suele manifestarse antes de los 8 años de edad. Algunas de las características principales del trastorno de oposición desafiante son: el comportamiento desafiante, desobediente y hostil hacia las figuras de autoridad; discusiones con adultos; desafiar o negarse a cumplir determinadas normas establecidas por los mayores; ser rencoroso o vengativo, entre otros.

Generalmente, el niño que presenta este trastorno de conducta no se considera a sí mismo desafiante, sino que justifica su comportamiento como una respuesta a una circunstancia no razonable.

En la interacción que tiene el niño con los adultos o con sus compañeros de colegio suelen quedar en evidencia los síntomas de este trastorno de conducta, por lo que el mismo trastorno puede no manifestarse durante el tratamiento.

En cuanto al diagnóstico, solo se considera que existe un trastorno de oposición desafiante cuando los comportamientos en cuestión aparecen de manera recurrente y empiezan a tener consecuencias graves  en el sujeto, generando un deterioro en su vida diaria y actividad social.

Trastorno explosivo intermitente

Este tipo de trastorno se caracteriza por la manifestación de episodios repentinos y repetidos de conductas impulsivas, agresivas y violentas, arrebatos verbales, lanzar o romper objetos, berrinches, y la incapacidad de contener los impulsos de ira.

En general, se presenta una incapacidad para resistir un impulso agresivo que aparece de forma aislada, y que da lugar a la violencia, lo cual puede resultar perjudicial para la persona o para alguien más.

Generalmente, el trastorno explosivo intermitente se presenta en la niñez tardía o adolescencia. Los niños que presenten este trastorno de conducta es posible que tengan una sensación de alivio luego del episodio, pero pasadas unas horas puede que sientan remordimiento, vergüenza o se arrepientan.

El diagnóstico de este tipo de trastorno se establece solo después de haber descartado otros trastornos de conducta que también poseen comportamientos agresivos, tales como el trastorno disocial, trastorno por déficit de atención con hiperactividad o el  trastorno antisocial de la personalidad.

Abordaje desde la Psicoterapia

Trastornos de conducta infantil Si bien los tipos de trastornos de conducta en niños que hemos nombrado son diferenciales, el abordaje clínico psicológico va a depender de cada caso en particular, y de variables como:

  • Característica personales del niño
  • Característica de la Familia
  • El colegio
  • Variables genéticas y físicas.
  • Entre otras.

Por lo tanto, no existe un tratamiento específico para cada trastorno, sino más bien un tratamiento específico para cada niño y familia.

Es importante comentar que, en caso de ser necesario y en base a la intensidad y frecuencia de los síntomas y conductas, se podrá realizar un tratamiento interdisciplinario con otros profesionales relacionados a la salud mental, entre ellos: psiquiatras infanto juveniles, acompañantes terapéuticos, integradores escolares, psicopedagogos, entre otros.

Desde la  psicoterapia infantil   se crea un ambiente ameno, divertido, donde el juego y el dibujo son elementos que se destacan en el tratamiento, permitiéndole al psicólogo observar y obtener información necesaria para su estudio.

Lo niños se expresan de diferentes maneras. Existen ocasiones en las que ni ellos mismos saben identificar lo que les ocurre, o es que aún no tienen los recursos para manifestar en palabras lo que les está pasando, por lo que su sintomatología no es entendida por los adultos.

En todos los casos, se trate o no de una patología, la consulta con un profesional puede despejar dudas y traer tranquilidad a todos los miembros de la familia.