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Estrés en los niños: ¿mito o realidad?

Estrés en los niños - Niño mirando la ventana

Estrés en los niños: ¿mito o realidad?

Estrés en los niños - Niño mirando la ventanaComo padres, solemos creer que los niños experimentan el mundo de manera feliz y despreocupada. Después de todo, ellos no
tienen trabajo, responsabilidades, ni facturas que pagar. Entonces, ¿qué podría molestarlos? La respuesta es: ¡muchas cosas! Cada niño tiene sus propias preocupaciones y siente estrés en algún grado.

Por ende, es importante dejar de ver al estrés infantil como un mito, y comenzar a entenderlo como una realidad. También, comprender que en algunos casos la terapia infantil puede ser de gran ayuda.

En este artículo explicamos qué es el estrés infantil, cuáles son sus causas y síntomas, y brindamos algunos consejos para que ayudes a tu hijo a superar situaciones estresantes.

¿Qué es el estrés en niños?

A modo general, el estrés es una respuesta del organismo a nivel biológico y psicológico a determinadas circunstancias que el niño no logra controlar o comprender. Es también una reacción que surge ante demandas que se presentan, y su lucha por alcanzarlas. Muchas veces, estas demandas provienen de fuentes externas (amigos, familia, escuela), pero también pueden ser internas.

Un cierto grado de estrés es normal y necesario, ya que ayuda a los niños a desarrollar habilidades que necesitan para enfrentar situaciones nuevas, e incorporar diferentes capacidades. Pero cuando el padecimiento es constante y no se supera, el estrés puede generar un impacto en la seguridad y confianza del niño, y afectar su forma de pensar, actuar y sentir.

¿Cuáles son las causas del estrés infantil?

Los factores que pueden desencadenar estrés en los niños son numerosos. Incluso, un suceso que para un chico puede resultar totalmente normal y tolerable, para otro puede ser un factor causante de gran estrés.

A modo de síntesis, hay cuatro tipos de situaciones que pueden causar estrés. Ellas son:

Situaciones ambientales

Estrés infantil - Niño frente a TVEl estrés puede surgir cuando el niño está expuesto a un entorno con mucho ruido, o cuando se encuentra en un ambiente en donde hay una superposición de estímulos (TV, radio, gente hablando).

También, las noticias y contenidos que a diario se difunden en los medios pueden ser causantes de estrés. Notas relacionadas con hechos de violencia o inseguridad, o incluso la difusión de imágenes sobre desastres naturales; pueden generar preocupación en el niño, tanto por su seguridad como por la de su familia.

Situaciones familiares

Estrés - hombre preocupadoEl estrés en los niños puede intensificarse por cuestiones que van mucho más allá de lo que sucede en su propia vida.

Dentro de una familia, hay numerosos problemas o acontecimientos que pueden afectarlos.

Algunos ejemplos son el divorcio de los padres, una mudanza, el nacimiento de un hermano, peleas en el hogar, la pérdida de un ser querido, o el padecimiento de enfermedades por parte de algún familiar.

Situaciones en la escuela

Estrés - Pasillo de colegioEn la actualidad, hay una gran presión para que los chicos se desempeñen de manera excelente en la escuela. Muchas veces, los fallos o errores son vistos como un fracaso, y no como instancias de crecimiento y aprendizaje para el niño.

En este sentido, los chicos son propensos a sufrir estrés cuando son exigidos más de lo que pueden dar. Este hecho es muy común, teniendo en cuenta que el sistema educativo actual pone a todos los niños en un mismo nivel de acuerdo a su edad, cuando el desarrollo intelectual no siempre es lineal ni parejo.

También, existen otros factores estresantes como el cambio de escuela, el miedo al fracaso, la preocupación por encajar dentro de un grupo, o la exposición al maltrato por parte de maestros o compañeros.

Situaciones particulares

Muchos niños tienen un ritmo de vida acelerado, y no les queda tiempo para jugar o relajarse luego del colegio. Cualquier chico que se queje de sus actividades o se niegue a acudir a ellas, puede sentirse sobrepasado. Lo mismo sucede cuando el niño experimenta rutinas inestables.

Además, dentro de esta categoría se ubican los estresores estructurales, que son las adaptaciones que todo niño debe hacer a medida que crece, y a veces, se transforman en situaciones angustiantes.

Finalmente, hay otros factores estresantes, como el hecho de sentirse diferente a los demás en algún aspecto, o el sometimiento a situaciones de abuso (ya sea psicológico o físico).

¿Cuáles son las señales más frecuentes del estrés en los niños?

Es muy difícil que los niños reconozcan que están pasando por situaciones estresantes y lo verbalicen. Por ello, es importante que los padres o personas cercanas estén atentas a las diferentes señales.

El estrés infantil puede presentarse con una gran de variedad de síntomas, tanto a nivel emocional (con cambios en el comportamiento), como físico. Los niños que lo están experimentando están más predispuestos a exhibir uno o más de los siguientes síntomas:

Físicos

  • Dolor de estómago.
  • Dolores de cabeza.
  • Problemas de sueño (dificultad para dormir, o pesadillas recurrentes).
  • Cambio en los hábitos alimenticios.

Emocionales o de comportamiento

  • Ansiedad (rascarse la piel constantemente, comerse las uñas, entre otros).
  • Comportamientos regresivos (volver a usar chupete, volver a mojar la cama).
  • Incapacidad para relajarse.
  • Temores nuevos o recurrentes (miedo a la oscuridad, a estar solo, a los extraños).
  • Negación a asistir a la escuela.
  • Interacción social decreciente.
  • Desinterés para participar de actividades familiares o escolares.
  • Problemas para controlar las emociones.
    • Llantos frecuentes.
    • Problemas con el temperamento (hostilidad).

¿Cómo pueden ayudar los padres?

Un descanso adecuado, acompañado por hábitos alimenticios saludables, son aspectos que ayudarán a tu hijo a lidiar con el estrés. También, es importante que les dediques parte de tu tiempo todos los días: ya sea porque necesiten hablar, o simplemente estar en la misma habitación en la que te encuentras. Lo importante es que sepan que sus padres están disponibles y tienen interés en pasar tiempo con ellos.

También, procura mantener un diálogo fluido. Hablar sobre el estrés y compartir experiencias propias, ayudará a que tus hijos sepan que es normal angustiarse ante determinados eventos. Intenta inculcarles que todas las situaciones, por más incómodas que sean, pueden superarse. Pero no trates de hacerlos hablar a la fuerza, incluso si estás preocupado por algo en particular. A veces, sólo basta con que puedan distenderse.

Anticipa situaciones potencialmente estresantes, y prepara a tus hijos para ellas. Por ejemplo, hazle saber que el turno con el doctor se está acercando, y comenta qué va a suceder allí.

Ten cuidado con los contenidos e imágenes a las cuales tu hijo está expuesto. Intenta controlar lo que ve en la televisión, computadora, o en los distintos dispositivos que utiliza.

Alienta a tu hijo para que realice actividades que le atraigan (físicas, creativas, etc.). Demuestra interés por lo que hacen, y participa cuando sea posible. Lo mismo aplica para la escuela, el estudio y las tareas que deban realizar. ¡Pero no lo sobrecargues! Permíteles tener su propio tiempo para jugar, leer, escuchar música o realizar cualquier actividad que les permita “desconectarse”.

Por último, intenta ser un modelo a seguir. Los hijos miran a sus padres como un ejemplo de lo que deben ser. Es importante esforzarse para mantener el estrés propio de la vida adulta bajo control, y manejarlo de manera saludable.

¿En qué consiste el tratamiento de estrés infantil?

El estrés en los niños es un signo de algo que está sucediendo por detrás. Es decir, se manifiesta como una reacción frente a una situación o evento que los perturba, y que no pueden resolver. Por ende, no existe un tratamiento específico para el estrés, sino que existe un tratamiento para cada niño, y cada caso en particular.

En todos los casos, el psicólogo infantil es el encargado de entender qué esconden los comportamientos o síntomas que el niño manifiesta, y cuál es la causa del estrés. Además, el terapeuta tiene la capacidad para brindar herramientas, recursos y técnicas que le permitan al niño superar o afrontar de manera positiva esas situaciones.

Durante la terapia, el psicólogo infantil utiliza juegos y actividades para relacionarse con los niños. De esa manera logra comprender y descifrar sus emociones y conductas, así también como los motivos que lo llevan a comportarse de determinada manera.

Si estás interesado en leer más sobre el papel del psicólogo infantil y lo que ocurre en las sesiones, te invitamos a leer este artículo.