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¿Cómo establecer límites en la crianza de los hijos?

límites - niños

¿Cómo establecer límites en la crianza de los hijos?

Lo vamos a decir desde el comienzo: no hay manuales para criar a los hijos, ya que cada niño es diferente. No todos necesitan y responden a la misma educación. Por eso es clave reconocer a cada personita, identificar sus gustos, sus capacidades y su sensibilidad. Así encontraremos las estrategias adecuadas para poner límites en la crianza de nuestros hijos.

límites - niños

En este artículo te contaremos aspectos esenciales para que puedas acompañar a tus niños en su proceso de crecimiento, estableciendo límites que lo ayuden en su desarrollo personal y social. Además, hablaremos sobre métodos de crianza basados en la comunicación, el amor y respeto mutuo. Seguí leyendo para conocer más sobre este tema.

Límites en la crianza: qué es.

Los límites dentro de la crianza de los hijos tienen la función de ser bordes, que ayuden diferenciar a unos de otros (niños y adultos, por ejemplo). También ayudan a reconocer roles y afectos. La infancia es la mejor etapa para aprender límites.

Algo obvio es que los niños nacen sin contar con límites, son seres llenos de energía que pueden identificar límites sólo cuando al transgredirlos. Lo que no es tan obvio es que los adultos ponemos límites casi constantemente y de manera natural en la crianza. Por ejemplo, cuando alimentamos o hacemos dormir a nuestros hijos. Y los niños también aprenden de manera continua; incluso en el juego se aprende paciencia, jerarquía y tolerancia.

En su sentido de umbrales de la conducta social e interpersonal, los límites habilitan el reconocimiento del otro. Aquel que asienta el límite, brinda al mismo tiempo valores indispensables para que un vínculo nos construya, protegiéndonos así de la soledad.

Un límite bien establecido ayuda a que las personas se desarrollen adecuadamente a nivel social y emocional. Es la norma que permite entender pautas de conducta, además de brindar orientación y apoyo. Como padres, es parte fundamental de nuestra labor el saber establecer esos límites.

El niño está en proceso de aprendizaje y son los adultos a cargo quienes impartirán:

  • Hábitos de constancia (higiene, salud, sociales).
  • Responsabilidad y orden.
  • Reglas familiares y sociales.

Estrategias para establecer límites en la crianza 

En este punto queremos resaltar la importancia del establecimiento de LÍMITES-FRONTERAS firmes, es decir que tengan consistencia y solidez. Pero también deben ser cálidos, bien comunicados y organizados.

Una manera simple y efectiva de establecer límites es explicando el “por qué” de lo que acontece en el cotidiano de los niños. Como padres y adultos responsables, muchas veces les decimos “eso no se hace”, “no podés pegar ni insultar”. Aunque nos olvidamos de dar explicaciones claras y precisas sobre por qué no pueden realizar tales acciones. Al explicar a nuestros hijos el motivo de un límite, les consideramos personas con la capacidad de comprender. Esa valoración cuenta, y mucho.

Otra técnica, si queremos que dejen de tener una determinada actitud o conducta inadecuada, es decirles lo que SÍ pueden hacer. Se trata de dar vuelta el esquema acostumbrado, en el cual les decimos lo que NO pueden hacer. Intentemos plantearles, por ejemplo, “vamos a jugar a la pelota al jardín o a la plaza”; en vez de decirles “no jugués con la pelota dentro de casa”.

Habilitar la comunicación con el niño es importante ya que la palabra da confianza, el tono de voz, el tiempo disponible para la escucha y la mirada atenta; permiten que el niño crezca seguro y construya una personalidad sana. Pero para establecer límites, esa comunicación debe adaptarse a la etapa evolutiva del niño y su comprensión. Sin subestimarlos, sino usar las palabras adecuadas para su edad, aquellas que mejor puede comprender y respetar.

Por último, pero no menos importante, es que no debemos ser arbitrarios y autoritarios con nuestros hijos. Eso los irrita, ya que menospreciamos su capacidad de comprender. Son actitudes que pueden derivar en conductas de rebeldía, pero derivadas de nuestra subvaloración hacia ellos.

Límites en la crianza respetuosa 

 La crianza respetuosa se orienta en permitir al niño ser, justamente, un niño pleno y en todo su esplendor. Aunque no se dejan de lado las pautas que lo ayuden a identificar sus propios límites y por qué no tiene que transgredirlos.

Este abordaje trata al niño como un igual, y no como un sujeto inferior en capacidad de comprensión. Para este método de crianza es fundamental demostrar empatía con sus sentimientos, ya sea alegría, tristeza, rabia  o frustración. También se trata de respetar los ritmos y procesos propios de su desarrollo, pues parte de la premisa que cada niño es diferente.

Dentro de la crianza respetuosa se establecen límites claros que ayudan al menor a desarrollarse desde los valores, la democracia y el apego. Pero para estas normas no es necesario violentar su integridad. Es además un factor clave que los niños se sientan acompañados a lo largo de todo su proceso de crecimiento. De esa manera, cuando sean grandes y enfrenten el momento de dejar el hogar, tengan la confianza y seguridad suficientes para poder hacerlo.

Disciplina positiva

Otra corriente que va ganando espacio en el mundo es la conocida como disciplina positiva. Ese enfoque también se basa en una comunicación clara y el respeto mutuo como los fundamentos de la crianza.

Los profesionales dedicados a este abordaje, como la doctora Jane Nelsen, consideran que el castigo es contraproducente para el desarrollo personal de los niños. Aunque advierten sobre el peligro de los extremos, entre un estilo autoritario y un estilo permisivo.

La disciplina que se ejerce de manera democrática o positivamente, sirve para encontrar un modo intermedio y respetuoso, que no sea permisivo ni autoritario. Se habla entonces de una crianza basada en un trato gentil y firme, que comunique y enseñe herramientas sociales y de vida.

Importancia de los límites en la crianza  

El objetivo de los límites es mantener a los niños a salvo y adaptados al medio social. Además de barreras protectoras, los límites son defensas, filtros que permiten disminuir los riesgos. Es por eso que los castigos, amenazas o exageraciones de los peligros no ayudan en el proceso en el cual el niño va descubriendo su entorno.

La importancia de los límites en la crianza es que permitirán al niño desarrollar:

  • Conductas apropiadas según su edad para adaptarse a los diferentes espacios que transitará a lo largo de su crecimiento.
  • Autonomía y seguridad en sí mismo, autoestima.
  • Autocontrol y autorregulación de impulsos.
  • Sentimientos de pertenencia (familia, escuela, sociedad).

Desde el abordaje de la psicología, los profesionales intentan aportar hábitos y sugerencias para la salud integral de los niños, del bienestar bio-psico-social. Se trata de generar en la familia una relación donde los roles estén claros y el amor presente.

Fuentes

Nelsen, Jane (2015): “Disciplina positiva”. Manole; 3a edición.