Enfermedad de Parkinson: diagnóstico y tratamiento
En este artículo

¿Cómo se diagnostica la enfermedad de Parkinson?
El diagnóstico de la Enfermedad de Parkinson es clínico. Por lo general, un médico especializado en enfermedades del sistema nervioso (un Neurólogo), será quien lo realice. Para ello, revisará criterios específicos como la historia clínica del paciente, los signos y síntomas presentes, y realizará exámenes neurológicos. De manera general, la enfermedad incluye síntomas tanto motores como no motores. Dentro de los motores, encontramos la bradicinesia (pérdida de movimientos voluntarios), rigidez, temblor e inestabilidad postural. Entre los síntomas no motores, aparecen trastornos en las funciones sensoriales y autonómicas (aquellas que controlan la musculatura de diversos órganos, como el corazón o los pulmones). También, algunos pacientes comienzan a padecer trastornos de sueño. Finalmente, también suelen manifestarse trastornos cognitivos y de la conducta. El deterioro cognitivo en pacientes con enfermedad de Parkinson no siempre se manifiesta con la misma intensidad. De hecho, hay quienes sólo presentan un ligero compromiso en las funciones neurocognitivas. También, están aquellos que sufren una disminución de dichas funciones, manifestando un deterioro cognitivo leve pero sin demencia. Y por último, aquellos que presentan una fuerte disminución en las funciones neurocognitivas, en los momentos más avanzados de la enfermedad.¿Querés hablar con un psicólogo?
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¿Cuáles suelen ser las funciones neurocognitivas comprometidas?
En la mayoría de los casos, las áreas relacionadas con la memoria, la atención y las funciones ejecutivas (aquellas que nos permiten controlar y regular la conducta). En cuanto a la memoria, la más afectada suele ser la episódica (aquella que se relaciona con vivencias autobiográficas), y la semántica (relacionada con los conocimientos conceptuales). También, suelen comprometerse las habilidades viso-espaciales (aquellas que nos permiten representar, analizar y manipular objetos mentalmente), y la velocidad en el procesamiento de la información. Por otra parte, diversas investigaciones han demostrado alteraciones en la planificación, la toma de decisiones y la fluidez verbal. Para determinar el estado Neurocognitivo en pacientes que presentan enfermedad de Parkinson, el estudio sugerido es el de la valoración Neurocognitiva. Este procedimiento es llevado a cabo por psicólogos y su importancia radica en que no sólo es útil para diagnosticar, sino también para planificar el tratamiento.¿Qué se estudia a través de la Evaluación Neuropsicológica?
La evaluación neuropsicológica permite indagar las dificultades cognitivas experimentadas por el paciente, el tiempo de evolución y la progresión del cuadro; y el impacto funcional de estas dificultades. Con este instrumento diagnóstico se evidencian y registran correctamente los soportes y falencias sobre las que se van a trabajar.
- Atención
- Memoria
- Funciones ejecutivas.
- Orientación geográfica.
- Capacidad de aprender cosas nuevas.
- Habilidades visuoespaciales y construccionales.
- Conducta social y emocional.
Cuando ya contamos con un diagnóstico, ¿cómo se debe proceder?
Cuando el diagnóstico de Parkinson está confirmado, se comienza a trabajar sobre las pérdidas que se producen a nivel físico y cognitivo. Desde la Psicología, entendemos que es muy importante hacer hincapié en dos patologías características del Parkinson, que pueden presentarse de manera conjunta o no. Por un lado, los pacientes pueden padecer depresión. Se trata de un síntoma muy relevante, ya que el 45% suele presentarla en distintos grados. Y por otro, la apatía, entendida como la falta de emoción, motivación o entusiasmo. En psicología se la utiliza para describir un estado de indiferencia, en el que un individuo no responde a aspectos de la vida emocional, social o física. Por todo lo mencionado, cuando se establecen los lineamientos del tratamiento, es importante hacer hincapié en dos ejes: el abordaje farmacológico y también las terapias no farmacológicas. El objetivo principal es trabajar con el paciente, pero también acompañar a la familia en todo el proceso. De este modo, terminada la instancia de evaluación, comienza el proceso de organización del plan de rehabilitación cognitiva.¿En qué consiste la rehabilitación cognitiva?

- Ser individualizada.
- Integrar el trabajo conjunto del paciente y de su entorno junto al terapeuta.
- Perseguir como meta mejorar el nivel funcional del paciente.
- Los objetivos deben surgir del acuerdo entre las necesidades funcionales del paciente y la evaluación del grupo profesional.
- Basarse en un modelo teórico.
- Establecer las metas terapéuticas luego de realizar la evaluación neurocognitiva, con un correcto diagnóstico e identificación de las limitaciones y fortalezas funcionales del paciente.
- Contemplar los cambios cognitivos y conductuales evidenciados.
- Establecer un plan de estimulación y rehabilitación procurando un enfoque transdisciplinario y abarcativo.
¿Por qué funciona esta modalidad de trabajo?
El trabajo cognitivo se basa en la plasticidad neuronal y en las reservas cognitivas del cerebro. La plasticidad neuronal hace referencia a la capacidad de cambio y adaptación que posee el cerebro a lo largo de toda la vida. Desde que nacemos hasta que morimos, los seres humanos somos capaces de aprender y de crear nuevas conexiones neuronales; a pesar de que el ritmo de aprendizaje pueda ser diferente al de edades más tempranas. Asimismo, esta modalidad de trabajo terapéutico cuenta con gran soporte empírico que la validan como método eficaz: a la mayor tasa de conocimiento sobre dichas patologías, y al avance obtenido en los métodos de diagnóstico; se le suman los desarrollos provenientes de la psicología cognitiva y la evidencia empírica provista por la neuropsicología cognitiva. Todas ellas han permitido tener una mayor comprensión de los procesos cognitivos y la naturaleza de los déficits adquiridos como consecuencia del daño cerebral. La neuropsicología cognitiva proporciona a la rehabilitación cognitiva el marco teórico a partir del cual se pueden pensar las alteraciones de las funciones psicológicas. Esta disciplina, junto con la psicología cognitiva, ofrece al profesional de la salud un conjunto de modelos útiles al momento de entender y explicar los patrones cognitivos afectados o intactos del paciente.Dar el primer paso es lo más difícil
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