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Sexualidad y discapacidad

Sexualidad y discapacidad

Sexualidad y discapacidad

Discapacidad y sexualidad“Las personas con discapacidad son personas asexuadas”; “no pueden o no deben tener hijos”; “no pueden concretar ‘relaciones normales’”. Estos y muchos otros son algunos de los mitos y prejuicios que enumera el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) en el libro “Sexualidad sin barrera”. Allí reflexiona sobre los derechos sexuales y reproductivos de las personas con discapacidad, que son más de  5.114.190 en Argentina, según el censo nacional del año 2010. 

Según el INADI, la sexualidad excede ampliamente lo genital. Se relaciona con los modos de vincularse, la expresión de sentimientos y afectos, entre otros. La sexualidad está presente en todas las etapas de la vida y es constitutiva de todas las personas. 

En el siguiente artículo reflexionamos sobre los derechos sexuales y reproductivos de las personas con discapacidad. Para esto, te invitamos a leer los aportes de la Licenciada en Psicología, Andrea Morales, sobre la sexualidad y discapacidad. 

¿Cómo viven la sexualidad las personas con discapacidad? 

Para la psicóloga Andrea Morales, los procesos evolutivos en cuanto a la entrada de la pubertad, la aparición de caracteres secundarios propios de la adolescencia, como la genitalidad, evolucionan de igual manera que en cualquier otra persona. Aunque, en muchos casos en un tiempo algo más tardío (algunos años después) que un adolescente sin condición de discapacidad. 

Esto se ve influenciado por el contexto familiar, educativo y social donde estos jóvenes están insertos. Contextos que tienden a “retrasar o limitar” lo más posible la aparición de cualquier indicio de sexualidad en dichos jóvenes.

Por otra parte, la profesional plantea la importancia de distinguir entre discapacidad mental y discapacidad intelectual al momento de abordar la sexualidad. Por ejemplo, aquellas personas que padecen trastornos como paranoia, psicosis, donde no existe una discapacidad intelectual sino del tipo mental, la sexualidad es intrusiva y en algunos casos la intimidad se vuelve persecutoria.

Al contrario, las personas que presentan un retraso mental, síndrome de down, entre otros, la sexualidad se aborda desde la demanda, desde el deseo, el lazo afectivo en torno a lo sexual es sumamente posible. 

Mitos y tabúes sobre la sexualidad en personas con discapacidad

Sexualidad y discapacidadAlgunos de los mitos y tabúes más frecuentes en el imaginario social son: 

“Las personas con discapacidad son asexuadas, no tienen deseos y no piensan en eso”:

Todo lo contrario. Sí tienen deseo sexual, aunque ese deseo sexual no siempre esté ligado a un “otro” en particular. Sino más bien al deseo de “sexualidad”, del “acto sexual” en sí mismo. Pero, donde la concreción está limitada por la dificultad para sostener un vínculo personal e íntimo con un partenaire sexual. 

“Su discapacidad le impide tener relaciones sexuales”:

La discapacidad (mental / intelectual) no impide tener relaciones sexuales. Lo que dificulta muchas veces en casos de padecimientos psíquicos severos (esquizofrenia paranoide, psicosis persecutorias, algunos trastornos del Espectro Autista) es establecer una relación íntima con otro sujeto. Esta intimidad se vuelve “intrusiva” y/o “avasallante” para muchos individuos.

Es por esto que en condición de discapacidad donde el lazo social está muy afectado, la sexualidad toma formas de tipo autoeróticas y/o relaciones sexuales por fuera de un vínculo interpersonal.

“Las personas con discapacidad tienen sexo de una forma perversa, impulsiva”:

NO. De hecho, tanto la perversión como la impulsividad están consideradas como sintomatologías clínicas psicopatológicas independientes de la condición de discapacidad y propias de cuadros diagnósticos específicos de Trastornos mentales o de la Personalidad (en niños y/o adultos) sin ningún tipo de discapacidad.  O sea, en personas que presentan un desarrollo intelectual e inserción social normal: Ej. Parafilias, Fetichismo, Voyeur, Sadomasoquismo, Trastorno Disocial (con impulsividad) Trastornos Disruptivos del control de los impulsos y comportamiento, etc. 

 “Las personas con discapacidad no pueden o no deben tener hijos/as”:

Sí pueden tener hijos. La capacidad de fertilidad y reproducción sexual no está vinculada a las condiciones psíquicas intelectuales de una persona. La discapacidad mental o padecimientos psíquicos no suelen tener origen genético, ni se transmiten de manera hereditaria en la mayoría de los casos.

¿Cuál es la importancia de la educación sexual?

Según la Licenciada Andrea Morales, es de fundamental importancia la educación sexual en personas con condición de discapacidad. Tanto dentro de los ámbitos educativos como dentro del grupo familiar y espacios individuales de abordaje terapéutico.  En esto se sentarán las bases y recursos para llevar a cabo y ejercer la sexualidad de un modo satisfactorio de acuerdo a las necesidades y condiciones de cada sujeto.

Sin estas posibilidades, los obstáculos, la emergencia de diversas conflictivas y problemáticas en torno a la sexualidad y la incidencia siempre negativa en la sintomatología presente, no tardarán en aparecer y complicar el cuadro.

¿Cómo se aborda en terapia el asunto de la sexualidad?

Siempre se aborda de manera singular, de acuerdo a las necesidades y condiciones de cada sujeto. Se trabaja en la construcción de una posición de identidad sexuada. Como también en la apropiación del cuerpo y en la orientación sexual posible y deseable para cada quien.

Se abordan los avatares que el encuentro con la sexualidad ocasiona. Así como en la posibilidad de llevarla de un modo más vivible y satisfactorio para cada persona.