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Adolescentes ¿Cómo acercarnos a nuestros hijos?

adolescentes

Adolescentes ¿Cómo acercarnos a nuestros hijos?

La adolescencia es una etapa de transición y cambios. Este periodo afecta tanto a los adolescentes como a sus padres. Frecuentemente, los adultos se preocupan por las conductas que observan en sus hijos, ya que no pueden comprenderlas y las toman como anormales. Sin embargo, durante la adolescencia, se da el fenómeno de que la mayoría de estos “síntomas” ―que en cualquier otro momento de la vida serían considerados como patológicos― en esta etapa son completamente normales ¿Querés saber cuáles son y por qué se da esta inversión? ¡Seguí leyendo que te contamos!

En este artículo, repasaremos en qué consiste la adolescencia y qué implica el “Síndrome de la adolescencia normal”. Así, podremos entender mejor cuál es la situación que afrontan nuestros hijos en este momento. También, explicaremos cuál será el rol que debemos adoptar como padres durante esta etapa. Para terminar, responderemos algunos interrogantes sobre las conductas frecuentes de los adolescentes.

¿Qué es la Adolescencia?

Es un período de transición entre la pubertad y la adultez. Durante esta etapa, el adolescente se ve obligado a reformularse los conceptos que tiene de sí mismo, debe abandonar su percepción infantil para poder pensar en el futuro de su adultez. Esto le genera una contradicción puesto que el mundo adulto representa un lugar tanto ansiado como temido.

Arminda Aberastury, psicóloga especializada en la adolescencia, explica que la pérdida definitiva de la condición de niño es un momento crucial en la vida. Esto constituye la etapa decisiva de un proceso de desprendimiento, que implica tres pérdidas por las cuales el adolescente deberá realizar sus respectivos duelos, para poder forjar su nueva identidad:

  1. Duelo por el cuerpo de niño
  2. Duelo por la identidad infantil
  3. Duelo por la relación con los padres en la infancia

Los cambios psicológicos, en esta etapa, están directamente relacionados con los físicos. Solo cuando el adolescente pueda aceptar simultáneamente sus aspectos de niño y de adulto, incluyendo los cambios de su cuerpo, comenzará a surgir su nueva identidad.

Síndrome de la adolescencia normal 

Según Mauricio Knobel, los momentos de duelo del adolescente obligan procesos con características defensivas de tipo patológicas —psicopático, fóbico o contrafóbico, maníaco o esquizoparanoide—, dependiendo del individuo y sus circunstancias. Sin embargo, estas reacciones, que en cualquier otra etapa de la vida serían consideradas enfermas o patológicas, durante la adolescencia se entienden como normales. Por esta razón, el autor habla de “patología normal de la adolescencia”.

Ana Freud, plantea que es muy difícil señalar el límite entre lo normal y lo patológico en la adolescencia. Explica que toda conmoción de este período debe ser estimada como normal, mientras que debería considerarse como anormal un equilibrio estable durante el proceso adolescente.

El período de la adolescencia es confuso, ambivalente, doloroso, lleno de contradicciones, caracterizado por fricciones con el medio familiar y social. Este cuadro es frecuentemente confundido con crisis y estados patológicos.

El “Síndrome de la adolescencia normal” es el proceso de estabilización de la personalidad del adolescente, que no se logra sin pasar por un cierto grado de conducta patológica, que es inherente a la evolución normal de esta etapa. Al tratarse de una etapa de transición, la personalidad de los adolescentes adquiere características especiales que los ubican entre las personalidades “marginales”, en el sentido de adaptación e integración en la sociedad.

Características de la adolescencia

La adolescencia no debe ser vista solo como un proceso hacia la madurez, sino como una etapa más de la vida, con sus características fundamentales propias.

adolescente con bandera de igualdad

Búsqueda de sí mismo y su identidad 

¿Por qué se rebelan los adolescentes?  ¿Por qué mi hijo no se baña?

La identidad adolescente se caracteriza por el cambio de relación con sus padres. Es necesario que se separe de las figuras parentales, para lograr la identidad propia. En sus intentos por lograr la independencia, el adolescente se rebelará ante las rutinas y obligaciones que durante la infancia manejaron los padres. Si las figuras parentales se internalizan correctamente, enriquecen al yo adolescente y refuerzan sus mecanismos defensivos, encauzando su vida sexual.

Aunque el nivel genital adulto no se ha logrado todavía, la satisfacción genital ya es posible, lo que constituye otra de las situaciones que influyen en la formación de la identidad del adolescente.

Tendencia grupal

¿Por qué mi hijo no quiere pasar tiempo conmigo? ¿Por qué siempre está con sus amigos?

El espíritu de grupo surge de la necesidad del adolescente de la búsqueda de uniformidad, que le brinda seguridad y estima personal. Además, los grupos y sus integrantes representan la oposición a las figuras parentales de las que intenta distinguirse. De esta manera, el adolescente transfiere al grupo la dependencia que durante su infancia mantenía con la estructura familiar. Los grupos que integran los adolescentes durante este período, constituyen la transición necesaria para lograr la individuación adulta. Cuando el adolescente fracasa en algún aspecto de su vida, recurre a ellos como un refuerzo para su identidad.

Necesidad de intelectualizar y fantasear

¿Por qué los adolescentes se aíslan en sus pensamientos?

Las fantasías y el intelectualizar son mecanismos defensivos que activa el adolescente frente a las pérdidas características de este período. La huida en el mundo interior permite el reajuste emocional. Los adolescentes se preocupan por principios éticos, filosóficos y sociales que implican reformulaciones de planes de vida, así como también la creación de teorías acerca de reformas sobre el mundo exterior.  Surgen así ideales políticos y teorías filosóficas, así como el desarrollo de tareas artísticas.

Crisis religiosas 

Mi hijo ya no cree en la religión

La preocupación metafísica emerge con gran intensidad en esta etapa y esto se explica como un intento de solucionar la angustia que enfrenta el adolescente ante la pérdida de su cuerpo infantil y la separación de sus padres. Se observa que el adolescente oscila entre un misticismo fervoroso y el ateísmo exacerbado e, incluso, puede ocurrir que un mismo sujeto transite los dos extremos, reflejando la situación fluctuante de su mundo interno.

Desubicación temporal

¿Por qué mi hijo no estudia? Deja todo para último momento, es irresponsable.

En un intento por manejar el tiempo, el adolescente lo trata como si fuera un objeto. Mezcla presente, pasado y futuro, formando así una temporalidad diferente, que expresa las ambigüedades internas del sujeto. De esta manera, vemos, en la conducta del adolescente, que convive con una desubicación temporal: las urgencias son enormes y las postergaciones, irracionales. Por ejemplo, no estudia porque el examen “es recién mañana” o necesita con urgencia un vestido para una fiesta que sucederá dentro de tres meses.

Evolución sexual

¿Es normal que los adolescentes se toquen? ¿Cómo tratar la sexualidad con los adolescentes?

Este período implica la oscilación permanente entre la actividad masturbatoria y los comienzos del ejercicio genital. Estas conductas son normales y necesarias para formar una identidad genital adulta con independencia real. Son activiades de exploración y preparación para la sexualidad adulta. El enamoramiento es también un fenómeno que adquiere características singulares en la adolescencia. Durante este período, se dan vínculos intensos, pero frágiles en las relaciones interpersonales.

Actitud social reivindicatoria

¿Por qué los adolescentes se rebelan contra la sociedad? 

La constelación familiar es la primera expresión de sociedad que influye en la conducta del adolescente. El medio social determina nuevas posibilidades de identificación y la incorporación de pautas sociales, culturales y económicas. El adolescente, con la fuerza reestructuradora de su personalidad intenta modificar la sociedad. El mundo adulto se siente amenazado por los jóvenes que van a ocupar ese lugar y son desplazados. El adolescente traslada también la oposición con los padres a la sociedad. De esta manera, también lleva su frustración al ámbito social, descargando contra este su odio, mediante acciones destructivas. Si el adolescente logra elaborar los duelos correspondientes, podrá introducirse en el mundo adulto. Con sus ideas reconstructivas de la realidad social avanzará hacia la creación de un mundo mejor.

Contradicciones sucesivas en la conducta

¿Por qué mi hijo conmigo se comporta de una manera en casa y en otros ámbitos de otra?

Aunque el adolescente intenta mantener una conducta lineal, rígida, permanente y absoluta, no lo logra. Esto sucede porque su mundo interior se caracteriza por ser fluctuante e inestable. En este periodo, la personalidad es permeable y variable, recibe todo y también proyecta al exterior de manera intensa. El adolescente puede tener identidades ocasionales, transitorias, circunstanciales. Sin embargo, el mundo adulto exige de él una identidad adulta, que no tiene por qué tener. Esta inestabilidad permanente es normal durante la adolescencia; lo patológico aquí sería la rigidez de la conducta.

Separación progresiva de los padres

¿Qué hago cuando mi hijo me juzga? ¿Por qué ya no quiere pasar tiempo conmigo?

La separación de los padres de la infancia es uno de los duelos fundamentales que debe superar el adolescente. La aparición de la capacidad genital impone esta separación. Es importante destacar que los padres también perciben estos cambios y se angustian frente al crecimiento de sus hijos, pero es necesario que respeten este distanciamiento. La presencia internalizada de buenas figuras parentales, con roles bien definidos, le permitirá al adolescente una buena separación de sus padres y le facilitará el pasaje a la madurez.

Constantes fluctuaciones de humor y del estado de ánimo

¿Por qué los adolescentes cambian de humor? ¿Por qué mi hijo está deprimido?

Durante la adolescencia, un sentimiento básico de ansiedad y depresión acompañarán permanentemente al sujeto. El adolescente intenta conectarse con el mundo, cuando no lo logra, la sensación de fracaso puede ser muy intensa y lo obliga a refugiarse en sí mismo. Este repliegue puede dar origen al sentimiento de soledad y al aburrimiento tan característico en el adolescente. Así, se refugia en sí mismo y en el mundo interior que ha formado durante su infancia preparándose para la acción, elaborando y reconsiderando sus vivencias y fracasos.

El rol de los padres

Entonces, la etapa adolescente viene acompañada de muchos cambios, tanto físicos como psicológicos. Estos implican, a su vez, sentimientos de duelo en el púber. También los padres viven duelos por sus hijos: por el cuerpo del hijo pequeño, por su identidad de niño y por su relación de dependencia infantil. El desafío para ellos será lograr desprenderse del hijo niño y evolucionar hacia una relación con el hijo adulto, lo que impone muchas renuncias de su parte.

Lo primero que el adulto debe abandonar es la imagen idealizada de sí mismo creada por su niño. Durante esta etapa los padres son juzgados por sus hijos y dejan de funcionar como líderes o ídolos. Es necesario que acepten una nueva relación llena de críticas y ambivalencias.

El proceso de desidealización de las figuras parentales implica, para el adolescente, un profundo desamparo. Sin embargo, este dolor es poco percibido por los padres, quienes suelen encerrarse en una actitud de resentimiento y refuerzo de la autoridad. Esta actitud hace aún más difícil el proceso. Según Aberastury, solo si el adulto puede identificarse con la fuerza creativa del hijo podrá comprenderlo y recuperar dentro de sí su propia adolescencia.

Como vimos, la adolescencia es un período problemático ya que implica los primeros pasos en la constitución de la identidad del sujeto. Trae aparejados varios cambios que llevan al adolescente a tener conductas problemáticas —patológicas normales— que los padres deberán comprender, para acompañar este proceso y lograr que se dé de la manera más sana y feliz posible.

Para más ayuda, siempre podés consultar con un profesional especializado en adolescencia.

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Fuentes