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Trauma psicológico: todo lo que necesitás saber

Trauma psicológico - Mujer con la mirada perdida

Trauma psicológico: todo lo que necesitás saber

Trauma psicológico - Hombre frotándose los ojosCuando una persona experimenta una situación extremadamente estresante o perturbadora, muchas veces termina por sentirse indefensa o emocionalmente fuera de control. En ocasiones, puede tratarse del origen de un trauma psicológico.

El trauma psicológico hace que la persona tenga que luchar con sus emociones, los recuerdos e incluso algunos síntomas de ansiedad. Muchas veces, quien lo sufre se siente adormecido, desconectado e incapaz de confiar en sus pares.

Cuando ocurren eventos negativos, puede tomar un tiempo superar el dolor y sentirse seguro de nuevo. Pero si ese problema se enfrenta de la manera adecuada, la recuperación puede ser más rápida.

Te invitamos a leer este artículo, en donde te explicamos con más profundidad qué es un trauma psicológico y cuáles son sus síntomas o señales. También, comentamos cuándo deberías acudir a un profesional, y cuáles son los tratamientos más frecuentemente utilizados.

¿Qué es un trauma psicológico?

El trauma emocional o psicológico es el daño o herida que se produce en la salud, luego de experimentar uno o varios eventos estresantes; y de los cuales pueden derivarse numerosas consecuencias para el desempeño cotidiano.

Por lo general, las experiencias traumáticas suelen involucrar una amenaza a la vida, o a la seguridad de una persona. De todos modos, cualquier situación que haga sentir a la persona abrumada y aislada, puede resultar en un trauma. Incluso si esto no implica daño físico.

No son las circunstancias objetivas las que determinan si un evento es o no traumático, sino la experiencia emocional y subjetiva de la persona implicada. Cuanto más asustada e impotente se sienta esa persona, más posibilidades existen de que esté experimentando un trauma.

Causas del trauma psicológico

Cuando escuchamos hablar de trauma muchas veces lo asociamos a grandes problemas originados por catástrofes naturales, u ocasionados por el hombre (accidentes, guerras, abusos, etc.).

Pero “un trauma no es un acontecimiento ‘exterior’ que vive un paciente, sino la respuesta que el paciente produce en defensa de esa agresión externa”. Tales son las palabras de Guillermo Mattioli, presidente de la Sección de Psicología Clínica, de la Salud y Psicoterapia del Consejo General de Psicología de España.

La importancia del trauma no lo determina la cantidad de daño que produce. Para Mattioli, el trauma afecta en tal medida la salud, seguridad y bienestar de una persona; que ésta incluso puede terminar desarrollando creencias falsas sobre sí misma y el mundo que lo rodea.

En general, los traumas se presentan de la siguiente manera:

  • Eventos únicos: Por ejemplo, un accidente, lesión, o ataque violento, especialmente si fue inesperado u ocurrió en la infancia.
  • Estrés continuo: Por ejemplo, cuando la persona está luchando contra una enfermedad que amenaza su vida, o experimenta eventos traumáticos que ocurren repetidamente (bullying o acoso escolar, violencia doméstica, abandono durante la infancia, etc.).
  • Causas que comúnmente se pasan por alto. Hay situaciones disparadoras de traumas a las que no se les presta atención. Por ejemplo, una cirugía, la muerte repentina de alguien, la ruptura en una relación, o una situación humillante o decepcionante.

Un factor que a menudo no se menciona y es muchas veces generador de estrés traumático, son los medios de comunicación. Si bien es muy poco probable que alguno de nosotros sea víctima directa de un ataque terrorista, un accidente de avión, o un desastre natural; día a día somos bombardeados con ese tipo de imágenes. Estar constantemente expuestos a ellas puede afectar a nuestro sistema nervioso y transformarse en un disparador de estrés traumático.

¿Cuáles son los síntomas?

Muchas personas experimentan fuertes reacciones físicas y emocionales inmediatamente después de experimentar un evento traumático. Con el correr de los días o semanas, estos síntomas pueden ir desapareciendo. Sin embargo, para algunos, los síntomas de un trauma psicológico pueden ir incrementándose, y prevalecer por un gran período de tiempo.

Esto tiene que ver con la naturaleza del evento traumático, el apoyo emocional con el que cuente la persona, los estresores pasados y presentes, el tipo de personalidad, y los mecanismos de defensa y afrontamiento con los que cuenten.

Pero lo importante es que no hay una forma “correcta” o “incorrecta” de reaccionar. Cada respuesta es normal, en la medida de que se trata de un evento anormal.

Algunos de los síntomas más comunes del trauma psicológico son:

Cognitivos

 

  • Pensamientos intrusivos del evento, que pueden aparecer de la nada.
  • Pesadillas.
  • Imágenes visuales del evento.
  • Pérdida de memoria y dificultad para concentrarse.
  • Desorientación.
  • Confusión.
  • Cambios de humor.

Comportamentales

  • Evitación de actividades o lugares que pueden disparar recuerdos del evento.
  • Aislamiento social.
  • Falta de interés en actividades de las que previamente se disfrutaba.

 

 

  • Físicos

 

    • Fatiga y agotamiento.
    • Taquicardia.
    • Nerviosismo.
    • Insomnio.
    • Disfunción sexual.
    • Cambios en los hábitos de sueño y comida.
    • Dolores y molestias en el cuerpo (por ejemplo, contracturas).
    • Alerta extrema y constante; siempre buscando alertas de peligro potencial.

 

Psicológicos y emocionales

 

Traumas durante la infancia

Trauma psicológico - Niña sola en una hamacaDesde la psicología se sostiene que la mayoría de los traumas se producen durante la niñez. ¿Por qué ocurre esto? Porque en esa etapa, el cerebro no está aún preparado para “procesar” las experiencias que se atraviesan.

Francisca García, presidenta de la Asociación EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por los Movimientos Oculares) de España, plantea que: “En estas edades, la parte cognitiva está aún en fase de desarrollo, por lo que si un menor vive situaciones y experiencias difíciles, tanto a nivel emocional, como sensorial, la información queda atrapada a un nivel implícito y por tanto no consciente, sin saber hacerle frente”.

Experimentar un trauma durante la infancia puede desencadenar efectos de larga duración. Cuando el trauma no es resuelto, el niño arrastra una sensación de miedo y/o desamparo a lo largo de la adultez, lo que va preparando el escenario para que aparezcan mayores consecuencias.

Sin embargo, incluso si el evento traumático ocurrió años atrás, existen medidas que la persona puede tomar para superar el dolor, aprender a conectar con otros nuevamente, y volver a ganar el sentimiento de balance emocional

El trauma de la infancia puede resultar de cualquier evento que interrumpa la sensación de seguridad del niño, incluyendo:

  • Un entorno inestable o inseguro.
  • Divorcio de los padres.
  • Enfermedades serias.
  • Procedimientos quirúrgicos.
  • Abuso sexual, físico o verbal.
  • Violencia doméstica.
  • Negligencia por parte de los padres.

Tratamiento para traumas psicológicos

Recuperarse de un trauma toma tiempo, y cada uno sana a su propio ritmo. Pero si han pasado meses, y los síntomas no ceden, es importante acudir a un profesional. El objetivo del tratamiento no es olvidar, sino lograr quitarle tanta carga emocional para que la persona pueda rehacer su vida.

Sanar de un trauma psicológico implica resolver los sentimientos no placenteros y los recuerdos que, quizá, por mucho tiempo se evitaron. También, descargar esa energía acumulada producto de la lucha o “huida” constante, aprender a regular las emociones, y recuperar la capacidad para confiar en las personas.

Las terapias de afrontamiento del trauma psicológico son numerosas. Algunas de ellas son:

  • Terapia cognitivo conductual.

Ayuda a procesar y evaluar los pensamientos y sentimientos relacionados con el trauma. Si te interesa leer más, clickeá en este enlace.

  • EMDR (Terapia de Desensibilización y Reprocesamiento por los Movimientos Oculares).

Avalada por la OMS, se trata de un abordaje psicoterapéutico que mezcla elementos de la terapia cognitivo conductual, con ejercicios de movimiento ocular u otra forma de estimulación rítmica.

Mediante EMDR se busca comprender el efecto de las experiencias adversas y traumáticas, y procesarlas a través de procedimientos estructurados como el movimiento ocular mencionado anteriormente.

El psicólogo es quien guía el proceso. La meta es que el paciente pueda procesar la información sobre el evento traumático, y logre llegar a una “resolución adaptativa”. Esto le permitirá seguir con su día a día.

Se trata de una terapia breve y eficaz, que trabaja sobre la información “almacenada en el tiempo”, “congelada” en la mente de los pacientes.

Si te interesa leer más sobre EMDR, te invitamos a ver este artículo.