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Síndrome de Tourette: diagnóstico y tratamientos

Sindrome de Tourette

Síndrome de Tourette: diagnóstico y tratamientos

Sindrome de TouretteEl síndrome de Tourette se trata de un trastorno neuropsiquiátrico que se caracteriza por múltiples tics motores y vocales.

En muchas ocasiones el cine y el teatro se inspiraron en este síndrome. Por ejemplo, el personaje de Oscar Martínez en la película española Toc-Toc es un psicólogo que no puede controlar los tics faciales, como así también las palabras y gestos obscenos. Los mismos síntomas fueron utilizados como recurso para construir el personaje de Violeta Urtizberea en la tira diaria “Las Estrellas”. De todas formas, las expresiones y gestos obscenos los manifiestan una minoría de personas afectadas por Tourette.

Los tics más comunes son parpadeo de ojos, encoger los hombros, movimientos faciales. Aunque, suelen ser diferentes de una persona a otra y también cambiar con el tiempo. Es más, algunas personas tienen un Tourette imperceptible y muy suave. Mientras que en otros casos, pueden manifestarse con intensidad afectando la autoestima del sujeto y su quehacer cotidiano.

Si bien no se conoce una cura y  se cree que es hereditario, existen tratamientos que ayudan a aliviar y disminuir los síntomas del Tourette.

Te invitamos a seguir leyendo y conocer cómo se puede detectar el síndrome de Tourette, su diagnóstico y cómo se puede tratar.

¿A qué edad aparece el síndrome de Tourette?

Por lo general, los primeros síntomas de Tourette se observan en la niñez, entre los 6 y 10 años de edad o en la adolescencia antes de los 18 años.

Este síndrome afecta entre tres o cuatro veces más a los varones que a las mujeres. Y el curso natural de la enfermedad varía de persona a persona. De todas maneras, los tics más severos se manifiestan durante la adolescencia, y mejoran en la etapa de adultez.

¿Cómo se manifiesta y cuáles son sus síntomas?

Tourette síntomasLos síntomas de síndrome de Tourette pueden variar de leves a graves. Por lo general, se trata de movimientos o sonidos repentinos, involuntarios, intermitentes y breves. Estos, pueden llegar a interferir de manera significativa en la comunicación y la calidad de vida de la persona que lo padece.

Cuando se manifiesta el tic, el individuo experimenta una sensación corporal incómoda, cosquilleo o tensión. De todas maneras, algunas personas pueden llegar a contener temporalmente un tic.

Los tics de movimiento o motores suelen comenzar antes que los tics vocales. Los más característicos de este síndrome son:

  • Parpadeo de ojos o moverlos repentinamente
  • Sacudir la cabeza
  • Hacer movimientos con la boca
  • Encoger los hombros
  • Tocar u oler objetos
  • Hacer gestos obscenos (copropraxia)
  • Inclinarse, girar o saltar
  • Repetir movimientos observados

En cuanto a los tics vocales más comunes del síndrome de Tourette encontramos:

  • Repetir palabras o frases propias o repetir palabras o frases de otros
  • Utilizar palabras vulgares, obscenas o insultos (coprolalia)
  • Resoplar
  • Aclarar la garganta
  • Toser
  • Ladrar o hacer gruñidos

Esta serie de tics pueden variar de frecuencia y gravedad. Llegando a empeorar si la persona se encuentra estresada, ansiosa, o emocionada.  

Condiciones concurrentes

Algunas afecciones tienen una estrecha relación con el síndrome de Tourette. Esto se debe a que muchas personas pueden experimentar problemas adicionales además de los tics. Entre ellos encontramos:  

¿Cómo detectar el síndrome de Tourette?

En muchos casos, la presencia de tics breves o moderados son considerados como irrelevantes. Se los interpreta como propios de una fase de crecimiento o como resultado de otra condición médica. Por ejemplo, algunos padres suelen asociar el parpadeo de los ojos de sus hijos con algún problema de la vista, o que los movimientos de nariz se deban a ciertas alergias.

También, se lo suele asociar con trastornos de movimientos involuntarios que comienzan en la niñez, como la distonía (contracciones involuntarias en los músculos), movimientos repetitivos, comportamientos compulsivos, entre otros.

De todas maneras, los tics más comunes en un primer momento son los faciales. Entre ellos están los parpadeos rápidos o contracciones de la boca. Por otra parte, algunos sonidos involuntarios como aspiraciones una ligera acomodación de la garganta, o ladrido. Asimismo, en muy pocos casos, el síndrome de Tourette se manifiesta de manera abrupta con varios síntomas a la vez.

Si bien no todos los tics indican la existencia del síndrome y muchos niños desarrollan tics que luego desaparecen de forma natural en unos meses, es importante identificar la causa para descartar posibles afecciones o problemas de salud.

¿Cómo se diagnostica el Tourette?

Diagnóstico TourettePara diagnosticar el síndrome de Tourette, la persona debe haber padecido durante un año, como mínimo, la manifestación de tics vocales o motores.

Generalmente, para realizar el diagnóstico no se requiere de análisis de sangre o de laboratorio. Aunque sí se utilizan técnicas de diagnóstico por imágenes como la resonancia magnética, tomografía computada y/o el electroencefalograma para excluir otras condiciones que se puedan confundir con el síndrome de Tourette.

Para realizar un diagnóstico, la persona debe cumplir con los siguientes criterios, según el DSM V (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales):

  • Manifestar en un periodo de tiempo (más de un año) múltiples tics motores y por lo menos uno vocal. No necesariamente manifestarse todos a la vez.
  • En el lapso de un año o año y medio los tics aparecen varias veces al día de manera intermitente e involuntaria.
  • Los primeros episodios de tics deben aparecer antes de los 18 años de edad. En algunos casos hasta los 21.
  • No debe tratarse del efecto de ningún medicamento o de alguna enfermedad médica como el Parkinson, distonías, enfermedad de Huntington, movimientos estereotipados que se producen de manera voluntaria, entre otros.

¿Cómo es el tratamiento del síndrome de Tourette?

Si bien el síndrome de Tourette se caracteriza por no tener cura, algunas personas no necesitan tratamiento. Por lo general, se recomienda iniciar un tratamiento cuando los tics son dolorosos, interfieren en la actividad diaria y/o adaptación escolar de la persona. Las intervenciones pueden incluir fármacos o ayuda psicológica.

Medicamentos:

Actualmente, existen una serie de medicamentos que pueden ayudar a disminuir algunos síntomas provocados por este síndrome. Ciertos fármacos,tales como los neurolépticos, pueden disminuir la intensidad, duración y la frecuencia de los tics. Aunque, no ayudan a que desaparezcan por completo.

De toda maneras, los medicamentos afectan de manera distinta a cada persona, y no en todos los casos se toma medicación. También, suelen tener efectos secundarios.

Terapia psicológica:

Por otro lado, la terapia psicológica es útil para abordar trastornos asociados a la ansiedad, el estrés, problemas de conducta y de aprendizaje. Se pueden aplicar los siguientes procesos terapéuticos:

  • Psicoterapia: Le permite a la persona con síndrome de Tourette superar las afecciones complementarias al síndrome, como la depresión, la ansiedad, o el trastorno por déficit de atención e hiperactividad.
  • Terapia cognitiva conductual: La terapia cognitiva ayuda a la persona con el síndrome a controlar los tics y mejorarlos. También, a identificar los impulsos premonitorios. Las sesiones se centran en la reversión de hábitos. Además, se enseña al individuo a sobrellevar los síntomas, y mejorar sus relaciones sociales y afectivas.
  • Terapia de relajación con biofeedback:  A través de la aplicación de biofeedback se busca que la persona logre un nivel de relajación general como así también un estado de autorregulación del organismo. Se realizan una serie de ejercicios sobre los principales grupos musculares: brazos, piernas, cabeza. La relajación se logra por medio de un entrenamiento de la respiración diafragmática.

Pronóstico del síndrome de Tourette

Cada paciente es único. Por esto, la persona que padece el síndrome junto a su médico y su familia deben determinar un tratamiento adecuado para su caso.

De todas maneras, si bien el síndrome dura toda la vida, no se trata de una enfermedad degenerativa. No afecta la inteligencia ni la esperanza de vida. Tampoco  impide a quien lo padece desarrollarse personal y profesionalmente.

Los síntomas tienden a disminuir con la edad. Y, en la mayoría de los casos, las personas pueden llevar vidas sanas y activas.