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Tripofobia o miedo a los agujeros: ¿Qué es y cómo superarlo?

Miedo a los agujeros

Tripofobia o miedo a los agujeros: ¿Qué es y cómo superarlo?

“Las frutillas me asustan, incluso le tengo miedo a algunos emojis”, “odio la flor de loto, me da escalofríos”, “no me gustan los agujeros en las esponjas o en el queso, ¿alguien más ha experimentado esto?”,  son algunos de los testimonios que la gente comparte en un grupo de Facebook sobre la tripofobia. Allí, los miembros (que son más de 13 mil) manifiestan su temor ante los corales marinos, los panales de abejas, los batidos de semillas, el chocolate aireado y algunos frutos como el higo y el melón. 

La tripofobia es un miedo intenso e irracional a los agujeros, en particular a los que se agrupan en un patrón. Si bien este tipo de fobia no está incluida en el DSM (Manual de diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales), miles de personas afirman sufrir tripofobia y comparten sus sensaciones y miedos en distintos foros internet. Entre ellos: sudores, comezón en la piel, ansiedad, asco, problemas de sueño

A continuación, te contamos algunos síntomas de esta fobia, así como posibles teorías que exploran sus causas. ¿Se puede tratar la tripofobia? Te invitamos a seguir leyendo. 

¿Por qué se les tiene fobia a los agujeros?

pulpo anillos azules tripofobiaExisten diferentes teorías sobre las posibles causas de la tripofobia. Una de ellas surge de un estudio realizado por Arnold Wilkins y Geoff Cole (2013), psicólogos de la Universidad de Essex. De las 286 personas que participaron de la investigación, el 16% dijo sentir algún tipo de malestar al observar imágenes con agujeros o patrones geométricos. Siendo este porcentaje superior en mujeres que en hombres.

Según los investigadores, esta repulsión incontrolable e inconsciente se trata de un mecanismo primitivo de defensa. De esta forma, los psicólogos atribuyen la tripofobia a la evolución humana, como un mecanismo de defensa ante animales venenosos que presentan patrones repetitivos en sus cuerpos como el pulpo de anillos azules, algunas arañas y víboras.

Por otra parte, la psiquiatra Carol Mattews, de la Universidad de California, plantea en una entrevista para NPR que la tripofobia se debe más bien a una sugestión. De esta manera, las personas que leen o ven imágenes tripofóbicas quedan sugestionadas por otros sujetos que dicen tener sensaciones de ansiedad al ver dichas imágenes. Como consecuencia, comienzan a prestar atención a sensaciones corporales que de otro modo ignorarían.

Además, la psiquiatra indica que por más que una persona manifieste ansiedad o rechazo al ver patrones repetitivos de figuras geométricas, si los pensamientos o emociones no son lo suficientemente intensos como para interferir en la vida cotidiana, no se podría hablar de fobia a los agujeros. 

¿Cuáles son los síntomas del miedo a los agujeros?

Una persona que padece tripofobia manifiesta los síntomas generales de cualquier otra fobia. Estos se desencadenan al ver, tocar o pensar en figuras de agujeros geométricos repetitivos. Si bien los síntomas pueden variar de persona a persona según la intensidad de la fobia, los más comunes son: 

  • Ansiedad
  • Náuseas
  • Cosquilleos, comezón o picazón en el cuerpo 
  • Sudoración 
  • Taquicardia y tensión muscular
  • Sensación de falta de aire 
  • Ataque de pánico

En algunos casos de tripofobia extrema, las personas suelen reaccionar con fiebre, alergias, o enrojecimiento de la piel, y mucho estrés. 

¿La tripofobia se puede tratar?

Tripofobia tratamientoEl miedo a los agujeros o a patrones repetitivos de orificios aglomerados, se puede tratar. Entre las terapias psicológicas encontramos:

Terapia de exposición:

En las distintas sesiones de terapia de exposición,  la persona se expondrá de forma gradual a las imágenes que provoquen ansiedad o repulsión moderados. Progresivamente los estímulos fóbicos irán aumentando la intensidad. Este procedimiento de exposición se realiza con el acompañamiento y guía del psicólogo. Este brindará herramientas para ir controlando los síntomas y aumentando los niveles de tolerancia ante los estímulos tripofóbicos. Los cuales le provocan a la persona miedo, asco, ansiedad, huida, entre otros.

Terapia cognitivo conductual:

En la terapia cognitiva también se expone al sujeto ante determinados estímulos fóbicos. El objetivo del abordaje terapéutico es que la persona pueda gestionar mejor los pensamientos que desencadenan la fobia. Así como determinadas emociones (ansiedad). Durante el proceso de la terapia cognitivo conductual la persona irá reduciendo progresivamente el malestar que le provocan los estímulos tripofóbicos. También disminuirá el impacto de la fobia en su vida cotidiana.

Terapia Psicoanalítica:

Dentro de las terapias psicoanalíticas no existe un protocolo específico para tratar las fobias. Esta considera a la fobia como un síntoma dentro de una estructura mental compleja y única. Este tipo de terapia propone una exploración profunda de todo el inconsciente del sujeto. El objetivo es encontrar de donde proviene el afecto al objeto fóbico, reelaborarlo y que pierda la carga ansiógena que tiene el día de hoy. 

Un determinado grado de tripofobia es normal en la mayoría de las personas. Sin embargo, en algunos casos el miedo a los agujeros llega a ser muy intenso. Esto provoca crisis de angustia, pánico, ansiedad. En situaciones extremas, el individuo llega a manifestar temor a prendas de vestir u objetos básicos. En estos casos es recomendable la consulta psicológica.