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Depresión en la Vejez: ¿cómo se manifiesta y qué hacer?

Depresión en la tercera edad - Anciana mirando la ventana

Depresión en la Vejez: ¿cómo se manifiesta y qué hacer?

Depresión en la tercera edad - Anciana mirando la ventana¿Sabías que el 7% de la población mundial mayor de 60 años sufre depresión? Así lo confirmó un estudio realizado en el año 2013 por la Organización Mundial de la Salud. Este dato no hace más que afirmar que la depresión es un problema muy presente en la tercera edad.

De hecho, los números lo confirman. Pero, ¿se puede hablar siempre de depresión, o hay casos donde aparece la “tristeza”, como consecuencia de diferentes situaciones que se viven en esa etapa de la vida?

La depresión puede manifestarse durante la tercera edad, pero de ningún modo es una parte “normal” del envejecimiento. Por ello, es muy importante realizar una diferenciación: mientras que muchas personas suelen experimentar períodos esporádicos de tristeza, la depresión es una condición médica que debe tratarse.

En este artículo te explicamos cómo se manifiesta la depresión en los adultos mayores, cuáles son las causas asociadas, y cómo se desarrolla el tratamiento psicológico. También, hacemos una breve distinción entre los conceptos de tristeza y depresión; y te brindamos información sobre el tratamiento psicológico en esta etapa de la vida.  

Causas de la depresión en la tercera edad

A lo largo de la vida, son numerosos los factores que influyen en la salud mental de una persona: sociales, psíquicos y biológicos. Más allá de las causas de tensión que enfrenta todo el mundo, muchos adultos mayores comienzan a experimentar otros problemas: enfermedades subyacentes, la muerte de seres queridos, el descenso del nivel socioeconómico como consecuencia de la jubilación, o la discapacidad. 

En este apartado, te explicamos cuáles son las causas más frecuentes por las que una persona mayor de edad puede sufrir depresión.  

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Factor biológico

Los síntomas de la depresión en personas de la tercera edad pueden originarse como consecuencia de una serie de problemas a nivel orgánico. Entre ellas encontramos:

  • Alteraciones bioquímicas a nivel cerebral. Como consecuencia, éstas terminan influyendo en la regulación de determinados neurotransmisores fundamentales para el mantenimiento de la salud mental (dopamina, serotonina, noradrenalina).
  • Déficit en la dieta, ya sea vitamínico o de minerales.
  • Enfermedades crónicas. Ya sean metabólicas, de carácter autoinmune, provocadas por infecciones virales, u otras como el cáncer.
  • Enfermedad de las glándulas tiroides y paratiroides.

Factor psicológico

A medida que una persona envejece, pueden ir surgiendo en la persona un conjunto de pensamientos y emociones negativas. Algunas de ellas son: 

  • Baja autoestima.
  • Mayor inseguridad.
  • Sensación de impotencia.
  • Pérdida de control sobre lo que acontece en su entorno.
  • Ausencia o debilitamiento de la motivación vital.
  • Sensación de “inutilidad”.
  • Temor a que ocurren acontecimientos no deseados o desagradables, como la aparición de una enfermedad o el abandono por parte de la familia.

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Factor social

Se trata de una causa de gran peso en la aparición de la depresión en personas mayores. Durante esta etapa de la vida, la persona experimenta algunas circunstancias llamadas “acontecimientos vitales estresantes”. Se trata de aquellos hechos importantes en la vida de una persona, que producen estrés y, en muchos casos, la necesidad de readaptarse:

  • Depresión en la tercera edad - Anciana y persona joven agarradas de las manosManifestaciones de la edad.
  • Jubilación.
  • Afecciones de salud, como enfermedades cardíacas, Parkinson, Alzheimer o cáncer.
  • Falta de libertad, como consecuencia de afecciones de salud.
  • La pérdida de seres queridos.
  • Falta de apoyo por parte del entorno.
  • Mudanzas (por ejemplo, de la casa en la que persona vive hace años hacia un geriátrico, o la casa de otro familiar).

Los acontecimientos vitales que más a menudo generan depresión son los que se presentan de manera brusca: aquellos que las personas no pueden controlar, que resultan amenazantes, o los que aparecen de manera conjunta.

El envejecimiento se ve irremediablemente influido por la sucesión de “pérdidas” y sus consecuentes duelos. Y con esto, no nos referimos a las pérdidas físicas únicamente, sino también a todas aquellas relacionadas con la capacidad y ocupación, por ejemplo.

Pero tal como mencionamos en un principio, el envejecimiento no es necesariamente sinónimo de depresión. En todos los casos, la personalidad del adulto mayor está determinada por rasgos previos; y éstos pueden acentuarse debido a las circunstancias que acontecen en esta etapa. La capacidad de afrontamiento, y el apoyo que tengan del entorno; será fundamental para el afrontamiento de cada persona. 

¿Cuáles son los síntomas de las personas mayores con depresión?

La característica principal de un episodio depresivo es el período de tiempo por el cual se extiende: cuando pasan dos semanas desde que la persona experimentó cambios en el humor (por ejemplo, tristeza durante gran parte del día), o ha perdido el interés en casi todas las actividades cotidianas.

De acuerdo a la Asociación Americana de Psiquiatría Geriátrica, los síntomas más comunes de depresión durante la tercera edad incluyen:

  • Tristeza persistente.
  • Sentirse “lento”.
  • Preocupaciones excesivas sobre problemas financieros o de salud.
  • Llantos frecuentes.
  • Sentimiento de invalidez o desamparo.
  • Cambios en el peso corporal.
  • Sentimientos de inquietud o pasividad.
  • Dificultades para dormir, trastornos de sueño.
  • Quejas somáticas (aparición de problemas/dolores físicos o gastrointestinales sin ninguna explicación).
  • Aislamiento de actividades sociales.

¿Depresión o tristeza?

Muchas veces, es difícil establecer un límite entre un episodio de tristeza, “normal” para los cambios que suceden en esta etapa de la vida; y la manifestación de la depresión. Es importante conocer bien los síntomas y características de este trastorno, para entender cuándo es necesario acudir a un profesional.

A continuación, resumimos cuáles son las principales diferencias entre la tristeza y la depresión. 

  • La depresión es un trastorno psicológico, que se desarrolla por un período prolongado de tiempo
  • La tristeza es un estado mental pasajero. 
  • En las personas con depresión, los niveles de serotonina son muy bajos. Esta hormona es fundamental para la regulación de numerosas funciones, como el estado de ánimo.
  • En la depresión, se manifiesta lo que se conoce como “abulia”. Se trata de la incapacidad, y la falta de voluntad o energía de las personas para enfrentarse a la vida diaria. 
  • En la depresión, muchas veces no se puede identificar el motivo que condujo a ese estado. Por lo general, esto no ocurre cuando una persona está triste, en donde la causa suele ser más reconocible.
  • La depresión debe tratarse en terapia con un profesional.

¿Cómo actuar frente a la depresión en la vejez?

Tratamiento psicológico para la depresión en adultos mayores

Depresión en la tercera edad - Anciano en sesión con psicólogaTal como hemos visto a lo largo del artículo, la tercera edad es una etapa de la vida caracterizada por una gran cantidad de cambios. Estos cambios, muchas veces desencadenan estados de depresión en la persona; y es allí donde se hace importante acudir a un profesional.

En Cales nos centramos en la importancia de diseñar tratamientos especializados. Como terapeutas perseguimos objetivos y utilizamos técnicas y dinámicas diferentes a las empleadas en los adultos.

Nuestro fin como profesionales es ayudar a las personas de tercera edad a transitar sanamente esta nueva realidad, asimilando los cambios o, en ocasiones, deteniendo el avance del deterioro cognitivo, generando así una mejora importante en su calidad de vida.

Consejos para prevenir la depresión

Además del tratamiento debemos tener en cuenta ciertas cuestiones que te enumeramos:

  • Debemos diferenciar la depresión de otras enfermedades. Poner el ojo solo en los trastornos con dolencias puede hacer que no olvidemos de la depresión y no la trabajemos. Como consecuencia esta se internaliza y aumenta. En estos casos se aconseja tratar las enfermedades físicas como el cáncer al mismo tiempo que la depresión.
  • Atento al insomnio. 8 de cada 10 personas depresivas sufren trastornos del sueño. El insomnio nos puede alertar de una posible depresión o puede ser causa de esta. Como sea, es importante un buen descanso para un bienestar físico y emocional.
  • Aprender algo nuevo. El hecho de aprender algo nuevo como un idioma, una actividad o el uso de una computadora puede reducir los síntomas de la depresión de manera significativa.
  • Actividad física. El realizar deporte o actividad física tiene un impacto positivo sobre nuestra salud mental en cualquier momento de nuestra vida tiene un impacto positivo. La tercera edad no es la excepción.
  • Aceptar el dolor. Una vejez sin padecer dolor físico es casi imposible. Aprender a convivir con el dolor y el malestar parece que no es una opción para los humanos cuando llegamos a cierta edad.
  • No a la automedicación. Muchos adultos recurren a las drogas, medicaciones o alcohol para paliar el dolor crónico. Es importante que siempre se realice estas ingestas con supervisión medica. El alcohol es un importante depresor. Si bien puede tener un efecto autopercibido como «positivo» ya que disminuye el dolor o nos permite dormir mejor, produce un efecto en el organismo que acentúa los síntomas de la depresión.
  • Amistades, familia y vínculos. Tener o crear una red social para el acompañamiento y la contención durante esta etapa es muy importante. Poder estar en contacto, realizar actividades en compania de seres queridos y poder crear nuevas amistades esta demostrado que ayuda significativamente a mejorar nuestra relación con la enfermedad.